
El 18 de noviembre de 2022 surgió en Victoria de Las Tunas, la Alianza de Cristianos de Cuba (ACC), en momentos de un gran consenso entre evangélicos, unidos contra recientes legislaciones totalitarias.
Sus encuentros ocurrían como en la antigua Roma, en las catacumbas. La casa de algún cristiano les servía a los reunidos. Discretamente se mueven los líderes hacia una ciudad. Promovían el conocimiento de derechos humanos, como la libertad religiosa y de expresión, y la ayuda a la empobrecida población, y a los presos políticos y comunes.
Desde el momento cero, la policía política intimidó a sus miembros, mayormente líderes de iglesias no registradas. El obispo Isael Cagidez, de la Iglesia “Estrella de Belén”, fue detenido el día antes del encuentro inaugural de la Alianza, que reunió a unos 60 líderes.
Al régimen le preocupaba la frontalidad de la ACC. La primera reunión de la entidad en 2023 dejó declaraciones como estas:
Nos comprometemos a trabajar por sanar las heridas de nuestra nación hambrienta, dividida y espoleada por un proyecto social inadecuado y sus secuelas de incertidumbre y dominación (…), por mayores libertades políticas, económicas y sociales, para que todos los cubanos puedan vivir con dignidad y autodeterminación.
El pastor Enrique de Jesús Fundora, uno de los fundadores de la organización, debió salir al exilio a Suiza por su postura cívica ante los encarcelamientos masivos posteriores al 11J. Desde allí, donde pastorea la comunidad extranjera de una iglesia reformada, continuaba sus denuncias, ante organismos internacionales, a la vez que coordina la ACC como Representante internacional.
Tuve la oportunidad de entrevistarlo en junio de 2024. Acá nuestro diálogo:
YS: ¿Por qué nació la Alianza?
EJF: A raíz de la necesidad urgente de los líderes religiosos para unir fuerzas ante la ola de persecución que sufren los creyentes.
Fue la forma que encontraron estos pastores para articular su voz ante las protestas civiles que exigían al gobierno libertad y mejoras en el sistema económico. Estas protestas enfrentaron a los líderes de fe con la realidad de la represión y tuvieron que posicionarse contra el encarcelamiento y acoso a miembros de sus congregaciones que habían participado en las manifestaciones.
Y cuando intentaron defender a sus feligreses ante las autoridades cubanas, ellos mismos se convirtieron en objetivos de la policía política.
Esto hizo que sintieran la necesidad de apoyarse mutuamente y tomar posturas comunes que les ayudaran a lograr una incidencia política, especialmente mediante presión en los mecanismos internacionales de derechos humanos. A la vez, encontraron vías de gestionar apoyo a las víctimas de violaciones de derechos humanos.
YS: ¿Quiénes la integran? ¿Cómo está estructurada?
EJF: La Alianza está integrada por pastores y líderes de ministerios (redes de iglesias) que se sienten desprotegidos ante la ley, ya sea porque el Estado socialista se niega a registrarlos, de redactar un marco legal que permita “legalizarlas”, o pastores de iglesias registradas que se sienten abandonados jurídicamente en la lucha por la defensa de los derechos humanos de sus feligreses y del pueblo cubano en general.
Aunque la mayoría de los miembros de la Alianza son pastores cuyas iglesias son consideradas ilegales por el gobierno, la integran también varios de denominaciones registradas, y que han decidido alzar sus voces en defensa del pueblo cubano, a pesar de que sus propias denominaciones han optado por no pronunciarse o actuar públicamente ante las atrocidades castristas.
Estos pastores son miembros a título personal y no representan a sus denominaciones, solo a sus congregaciones. La estructura de la Alianza cuenta con un Representante internacional y un Consejo de líderes formado por diez pastores que se reúnen para tomar decisiones conjuntas.
Dentro de Cuba no existe un director porque sería reprimido y acosado por la policía política si recayera sobre esa persona todo el peso estructural de la Alianza.
YS: ¿Cuál ha sido la respuesta de las instituciones registradas?
EJF: Muchos pastores de estas denominaciones se han sumado porque, como dije, entienden la necesidad de defender los derechos humanos de sus feligreses y del pueblo cubano en general.
YS: ¿Cuál es la aproximación oficial de la Alianza respecto a la situación del país?
EJF: La Alianza tiene una postura clara respecto a la situación actual de Cuba y culpa al gobierno por la situación que vive la población cubana. La posición de la Alianza es que la falta de libertades fundamentales recogidas en la Carta Internacional de los Derechos Humanos es la causa de los problemas económicos y sociales que enfrenta hoy el país.
YS: ¿Han recibido intimidaciones por su trabajo?
EJF: Todos los pastores inscritos públicamente en la Alianza han recibido amenazas, directamente, de la policía política y en algunos de los casos han existido daños directos. Muchos líderes se han convertido en víctimas de violaciones de sus derechos humanos.
La policía política ha tratado de disolver la Alianza. Ha castigado a trabajadores cuentapropistas que, de alguna forma, han brindado servicios logísticos, para impedir que celebremos reuniones.
Algunos líderes también han sido presionados en sus propias congregaciones por levantar la voz en favor de las libertades fundamentales. El temor es grande.
YS: Iniciativas similares como Pastores por el Cambio, de 2012, han disminuido su impacto social por la represión. ¿Crees que ese pudiera ser el destino, a la larga, de la Alianza?
EJF: No. La Alianza no tiene un líder específico y su directiva es un Consejo, esto permite que la represión policial no se concentre en una figura clave que pudiera desestabilizar la organización.
En caso de que algún miembro del Consejo sea encarcelado o decida renunciar por presiones, se elegiría a otro en su lugar sin afectar el funcionamiento organizacional; y el Representante internacional, que es la cara pública, está fuera del alcance de la represión del Estado.
En septiembre de 2024 la ACC dio un paso más. Un grupo de líderes e invitados suyos logró reunirse con diplomáticos de la Unión Europea en La Habana, para denunciar desmanes contra los presos políticos, y ataques a derechos económicos, de asociación y reunión durante una hora y media. Los evangélicos expusieron sobre encarcelados por el 11J, como el pastor Lorenzo Rosales Fajardo, los hermanos Jorge y Nadir Martín, y el líder yoruba Loreto Hernández García.
Al cierre, los miembros de la ACC entregaron un documento a los representantes europeos, con las principales exigencias al castrismo, como parte de una petición de apoyo internacional.
Un funcionario de la delegación diplomática calificó la reunión de muy productiva, especialmente porque les ayudó a conocer la realidad de iglesias que el Estado se niega a legalizar. Y subrayó su interés en volver a ver a los representantes de la ACC, en aras de mantener un diálogo fluido sobre las experiencias de la sociedad civil. En un contexto donde pocas representaciones diplomáticas se animaban a recibir a grupos no oficialistas en sus sedes, aquella reunión marcó un saludable precedente.
(Este texto forma parte del libro Hoz y cruz: evangélicos cubanos y el último régimen totalitario de Occidente (2000-2025), de Yoe Suárez, ganador del I Premio de Literatura de No Ficción “Manuel Márquez Sterling” y publicado en 2025 por Ediciones Memoria)
