
Finalmente he logrado autentificar el documento.
No lo conocí hasta que hace unos días un amigo me lo facilitó, y aunque calzaba con los hechos que he venido comentando aquí sobre las actitudes del general Máximo Gómez, preferí esperar, en esta época de fakes, a tener la certeza de que era auténtico. No recuerdo haberlo visto citado en la bibliografía que he consultado durante años, aunque tampoco alardeo de haber leído todo lo imprescindible ni mucho menos.
A las personas que reciben con desagrado o rechazo estos artículos míos debo decirles, si es que resulta necesario, que mis interpretaciones de los hechos pueden ser consideradas erróneas parcial o totalmente, de acuerdo con la sabiduría y la conciencia de cada quien, pero los hechos a los que me refiero están documentados. Por favor, buscar los documentos antes de reaccionar con la característica rapidez y furia de esta época de la lengua fácil y corta de la política y las redes.
En la página 9 del Catalogue of United States Public Documents, no. 29 de mayo de 1897, encontramos, dentro de la lista del State Department, esta entrada:
Cuba. Response to resolution, letters by Maximo Gomez, general of insurrectionary forces in Cuba, to President, Feb. and Mar. 1897. May 11, 1897. 7 pp. (Senate doc. 75.)
Ese documento número 75 del Senado de los Estados Unidos contiene el manejo de dos cartas de Gómez: la que envía al presidente Cleveland en febrero, y la del mes de marzo, a McKinley. Este último responde a una resolución del Senado de fecha 1 de abril de 1897, enviándole un reporte del secretario de Estado que contiene las cartas y un comentario acerca de su contenido. Dicho de otra manera, el Senado se ha enterado de la existencia de las cartas, el presidente y el secretario de Estado desde luego las conocen, y el secretario informa al Senado. El Senado, leído el contenido, envía finalmente los documentos a su Comisión de Relaciones Exteriores, y ordena la impresión. Que es la fuente que presentamos aquí. El documento está en línea y disponible sin restricciones.
Hay mucha intriga en este incidente, aunque el mecanismo burocrático de la dirección política norteamericana resulte transparente y ejemplar. Se nos presentan dos textos en inglés, pero en la respuesta del Secretario de Estado al Senado se indican que están traducidas, y que are alleged in the public prints to have been written by Maxime (sic) Gomez, esto es, que se presume en la prensa que han sido escritas por él, lo que explicaría cómo se enteró el Senado de su existencia. El general autodidacta se expresaba muy bien en español y en fin de cuentas lo que importa es la firma, que nunca negó. Pero, ¿cuáles fueron esas public prints? ¿Era un rumor o la publicación de la carta? Normalmente Gómez había publicado y publicaba en Patria. Pero la colección completa de este periódico no está en línea, de manera que no he podido verificar si apareció ahí.
Ahora bien, es asombroso que Gómez escriba a Cleveland esa carta el 9 de febrero de 1987: el 7 de marzo entregaba la presidencia a McKinley.
Parece un disparate, porque enseguida, en el mes de marzo, le escribe a Mr. JAMES MCKINLEY [sic.], President of the United States of America.
El sic es, en este caso, del Secretario de Estado en el documento oficial.
¿Gómez o sus ayudantes desconocen cómo funciona la presidencia de los Estados Unidos y cuál es el nombre de pila del presidente en funciones?
Pero hay otros dislates en la carta a Cleveland. Como no tenemos hasta el momento la versión original en español, veamos el texto en inglés, que es seguramente lo que leyó McKinley, y mi traducción respetuosa, con la esperanza de que aparezca el original:
SANCTI SPIRITUS (FIELDS), February 9, 1897.
Mr. GROVER CLEVELAND,
President of the United States of America.
SIR: Permit a man whose soul is weighed down by the sight of unheard-of crimes to raise his voice to the Chief Magistrate of a free, cultured, and powerful nation.
Señor: Permita que un hombre cuya alma está abrumada por la vista de crímenes inauditos alce la voz ante el Magistrado Jefe de una nación libre, culta y poderosa.
Do not regard this act as an unwarranted piece of presumption; you have given me the right by granting me a place in your last message. And do not look upon it as a request for intervention in our affairs. We Cubans plunge into war, relying upon our own exertions, and the wisdom of the American people will decide as to the course which it is to pursue with regard to Cuba.
No considere este mensaje como un caso injustificado de presunción; usted mismo me ha dado el derecho al concederme un lugar en su último mensaje. Y no lo considere como una petición de intervención en nuestros asuntos. Nosotros los cubanos nos hemos lanzado a esta guerra, confiados en nuestros propios esfuerzos, y la sabiduría del pueblo estadounidense decidirá qué curso se deberá seguir en relación con Cuba.
I do not speak to you in the name of the Cubans in arms. No; I venture to address you in the name of some unarmed Americans, victims of the most frightful cruelty; in the name of oppressed weakness and innocence, sacrificed in utter disregard of the most rudimentary principles of humanity and of the eternal maxims of Christian morals, brutally trampled upon, in the last days of the nineteenth century, at the very doors of the great nation in which the most noble sentiments of modern civilization are so brightly displayed, by an effete European monarchy, to which belongs the sad glory of typifying the horrors of past ages.
No le hablo en nombre de los cubanos en armas. No; me atrevo a dirigirme a usted en nombre de americanos desarmados, víctimas de la más espantosa crueldad, en nombre de la debilidad y la inocencia oprimidas, sacrificadas con absoluto desprecio de los principios elementales de humanidad y de las máximas eternas de la moral cristiana, brutalmente pisoteadas, en los últimos días del siglo diecinueve, en las mismas puertas de la gran nación en la que los nobles sentimientos de la civilización moderna tan brillantemente se despliegan, por una decadente monarquía europea, a la que pertenece la triste gloria de los horrores de épocas pasadas.
The struggle which we are maintaining with Spain presents an aspect of deep interest to humanity, as you have nobly shown, and to which I think it proper to call your kind attention.
La lucha que mantenemos contra España presenta un aspecto de profundo interés para la humanidad, como usted ha noblemente expuesto, y sobre el cual pienso que debo llamar su amable atención.
See with what selfish indifference or with what expressions of abstract sentimentalism the world, with the almost solitary exception of the American people, looks upon the war which is covering with blood the beautiful, the lovely plains of fertile Cuba as though what is occurring there were something foreign to its interests and to those of modern civilization; as though it were not a crime so to ignore the close ties which unite society.
Véase con qué egoísta indiferencia o expresiones de abstracto sentimentalismo, el mundo, con la casi sola excepción del pueblo norteamericano, contempla la guerra que ensangrienta los hermosos y amables campos de la fértil Cuba, como si lo que está ocurriendo fuera algo extraño a sus intereses y a los de la civilización moderna; como si no fuera un delito olvidar así los estrechos lazos que unen a las sociedades.
But this you know: It is not Cuba alone; it is America, it is all Christendom, it is universal humanity that is outraged by the Spanish soldiery:
Pero usted sabe: no se trata solo de Cuba; es América, es la Cristiandad, es la humanidad universal la que es ultrajada por la soldadesca de España:
It is true that the Spaniards are struggling in desperation, and it is easy to explain why they are employing in the war the methods which they are applying to us. We knew it, and we expected it. We accept it all as new sacrifices offered to the independence of Cuba. It is a logical sequence that the nation should act thus which expelled the Jews and the Moors, which instituted and revered the terrible Inquisition, which established the bloody tribunal in the low countries, which destroyed the American Indians and exterminated the aborigines of Cuba, which murdered thousands of its subjects in the wars of American independence, and which filled the measure of its iniquity in the first Cuban war.
Es cierto que los españoles están luchando con desesperación, y eso explica fácilmente por qué están empleando en la guerra esos métodos contra nosotros. Lo sabíamos y lo esperábamos. Aceptamos todo eso como nuevos sacrificios ofrecidos por la independencia de Cuba. Es la consecuencia lógica que debe hacer una nación que expulsó a los judíos y los moros, que instituyó y veneró la terrible Inquisición, que estableció un tribunal sangriento en los Países Bajos, que destruyó a los indígenas americanos y exterminó a los aborígenes en Cuba, que asesinó a miles en las guerras de la independencia americana, y que colmó la medida de la iniquidad en la primera guerra cubana.
It is natural that a nation should act in this way which, as the result of a long training in fanaticism and superstition, and owing to the changes in its social and political life, has fallen into a kind of physiological degeneracy which carries it back whole centuries in the scale of civilization.
Es natural que una nación deba actuar de esa manera, como resultado de un largo entrenamiento en el fanatismo y la superstición, y que debiéndose cambios en su vida social y política, ha caído en una especie de degeneración sicológica que la arrastra hacia atrás siglos completos en la escala de la civilización.
It is not surprising that that nation should preach slaughter as a system and as a means of settling a quarrel caused by its lust for gain and dominion. Slaughtering the suspected, slaughtering the helpless wounded, slaughtering all who may be an obstacle to their destructive action, all this is easily understood in the light of the manner in which the Spaniards have always understood and practiced warfare.
No es pues sorprendente que esa nación deba predicar la carnicería como sistema y como un medio de solucionar un enfrentamiento causado por su avaricia de éxito y dominación. Masacrar al sospechoso, masacrar al herido desamparado, masacrar a todo aquel que pueda ser un obstáculo para su acción destructiva, todo eso se entiende a la luz de la manera en que los españoles han entendido y practicado siempre la guerra.
But they no longer pause before the home—the sacred and revered home—the personification of all that is most noble and peaceful; nor before woman, the very emblem of weakness; nor before childhood, the perfect type of inoffensive innocence. They carry destruction, ruin, and slaughter even into them unceasingly and mercilessly. Ah, sir, how horribly appalling is this. My pen falls from my hand as I think of it; and even have I at times doubted of human nature when viewing, with eyes blinded with tears, so many homes destroyed, so many women sacrificed, so many children cruelly, and to no avail, outraged by the Spanish columns.
No se detienen ni ante el hogar, el santo y venerado hogar, personificación de todo lo más pacífico y noble; ni ante las mujeres, verdadero emblema de la debilidad; ni ante los niños, el símbolo de la inocencia inofensiva. Mueven contra ellos destrucción, ruina y masacre, constantes y sin piedad. ¡Ah, señor, qué horrible es esto! La pluma se me cae de la mano cuando lo pienso, y dudo a veces de la naturaleza humana, al contemplar con los ojos nublados por las lágrimas, tantos hogares destruidos, tantas mujeres sacrificadas, tantos niños cruelmente, e inútilmente, ultrajados por las columnas españolas.
It is needful that you should know this if, perchance, you know it not. As the Spaniards can not exercise acts of sovereignty over the rural districts in Cuba they have compelled the inhabitants of the fields and farms to take up their residence in the towns, where they have to choose between destitution and the humiliation of serving with arms in their hands a Government which they have but too great reason to abhor; and those unfortunate men who have not been able to give up their only means of subsistence, or who have not been willing to condemn themselves to die of starvation, are at once regarded as our active partisans, and the most cruel atrocities are practiced upon them, their wives, and their children.
Es necesario que usted lo sepa, si, tal vez, lo desconoce. Como los españoles no pueden ejercer su soberanía sobre los distritos rurales de Cuba, han obligado a los habitantes de los campos y fincas a residir en los pueblos, donde tienen que escoger entre la indigencia o la humillación de servir con las armas en la mano al gobierno del cual tienen grandes razones para abominar; y esos infortunados que no son capaces de obtener sus medios de subsistencia, o que no desean condenarse a sí mismos a morir de hambre, son considerados enseguida como nuestros guerrilleros activos, y son sometidos a las más crueles atrocidades, y sus esposas, y sus niños.
Are these acts to be tolerated by civilized nations? Can the powers of earth, forgetting the fundamental principles of Christian community, permit such things to happen? Is it possible that civilized man can consent to the sacrifice of so many unarmed and defenseless beings? Can the American nations sanction by their criminal indifference the slow but complete destruction of thousands of innocent Americans?
¿Estos hechos son tolerables por las naciones civilizadas? ¿Pueden los poderes de la tierra, olvidando los principios fundamentales de la comunidad cristiana, permitir que sucedan cosas semejantes? ¿Es posible que el hombre civilizado pueda consentir el sacrificio de hombres desarmados e indefensos? ¿Pueden las naciones americanas sancionar con su criminal indiferencia el lento pero completo exterminio de miles de americanos inocentes?
No; you have shown that the perpetration of such acts of barbarity can not and ought not to be permitted or tolerated. We have before us the splendid initiative which you took when manfully protesting against the massacres of Europeans and Christians in China and Armenia, thereby giving a noble example of charitable energy. It is in this sense that I apply to you now, as I declare candidly and openly that I am unable to wholly prevent the barbarous acts which I deplore.
Usted ha expuesto que la perpetración de semejantes actos de barbarie no puede y no debe ser permitida o tolerada. Tenemos con nosotros la espléndida iniciativa con la que usted ha protestado contra las masacres de europeos y cristianos en China y Armenia, dando un noble ejemplo de energía caritativa. En ese sentido le reclamo ahora, como declaro sincera y abiertamente que soy incapaz de impedir totalmente los actos bárbaros que deploro.
It avails naught that I protect, so far as possible, the Cuban families who take refuge with us, and that we Cubans set the example of comity by respecting our prisoners of war and releasing them immediately, by caring for the enemy’s wounded and returning them to him, and by preventing retaliation. The Spaniard appears to be inaccessible to any method of persuasion that is not supported by force.
No ha servido de nada que yo proteja, tanto como es posible, las familias cubanas que encuentran refugio entre nosotros, y que nosotros los cubanos seamos ejemplos de consideración al respetar a nuestros prisioneros de guerra y liberarlos inmediatamente, al cuidar del enemigo herido y devolverlos, y en evitar la venganza. Los españoles parecen ser inaccesibles a cualquier método de persuasión que no esté basado en la fuerza.
Ah, sir, the vicissitudes of this cruel struggle have agonized my heart as an old man and an unhappy father, but nothing would cause me so much suffering as the thought of the horrors which I am denouncing, except to see you remain indifferent to them. Tell the Spaniards that they may war with us, but that they must respect the peaceable part of the population, and that they must not commit outrages upon weak women and assail innocent children.
Ah, señor, las vicisitudes de esta lucha cruel ha llevado a la agonía a mi corazón de anciano y padre desgraciado, pero nada puede causarme más sufrimiento que el pensamiento de los horrores que estoy denunciando, excepto que usted permanezca indiferente ante ellos. Dígale a los españoles que pueden hacernos guerra, pero que deben respetar a la parte pacífica de la población, y que no deben cometer ultrajes contra las débiles mujeres y atacar a niños inocentes.
You have a lofty and splendid precedent furnished by one of your predecessors. Remember the sadly notorious proclamation of the Spanish general Balmaceda in 1869, which has been tacitly revived in this war, and which is being faithfully carried out, and you will recall the noble and dignified protest made against it by the American Department of State. The North American people, which rightfully marches in the van of the Western Hemisphere, can not and should not longer tolerate the cold-blooded and systematic murder of defenseless Americans, for fear lest history may accuse it of collusion with such atrocities.
Posee usted un elevado y espléndido precedente dispuesto por sus predecesores. Recuerde la tristemente famosa declaración del general Valmaseda en 1860, que ha sido tácitamente revivido en esta guerra, en la que se ha aplicado con rigor, y usted puede repetir la noble y digna protesta en contra por el Departamento de Estado de entonces. El pueblo norteamericano, que con todo derecho marcha a la vanguardia del hemisferio occidental, no puede y no debe seguir tolerando el asesinato sistemático y a sangre fría de americanos indefensos, sin el riesgo de que la historia pueda considerarlo como una colusión con semejantes atrocidades.
Imitate the noble example which I have just cited. Your action would, moreover, be solidly grounded upon the Monroe Doctrine, as that doctrine can not refer merely to the usurpation of American territory, and can not rest solely upon the defense of the constituted powers in America against European ambition. It can not protect American territory and at the same time surrender its unarmed inhabitants to the cruelty of a ferocious and despotic European power.
Imite usted el noble ejemplo que acabo de citar. Vuestra acción estaría, además, sólidamente sostenida por la Doctrina Monroe, puesto que esa doctrina no puede referirse meramente a la usurpación del territorio americano, y no puede descansar solo en la defensa de los poderes constituidos en América contra la ambición europea. No puede proteger el territorio americano y al mismo tiempo abandonar a sus habitantes indefensos a la crueldad de un feroz y despótico poder europeo.
It must also extend to the defense of the principles which characterize modern civilization and which complete the life and culture of American society. Set the crown upon your honorable record as a statesman by the performance of this great act of Christian charity.
Tiene que ser extendida a la defensa de los principios que caracterizan la civilización moderna y que completa la vida y la cultura de la sociedad americana. Añada una corona a su propio honorable récord como estadista con el desempeño de este gran acto de caridad cristiana.
Tell Spain to check the slaughter and to put a stop to cruelty, and employ the weight of your authority to make her do so. Thousands of grateful hearts will forever bless your memory, and God, the All-Merciful, will look upon it as the most meritorious work of your noble life.
Dígale a España que revise la masacre y le ponga fin a la crueldad, y emplee el peso de su autoridad para que lo haga. Miles de corazones agradecidos bendecirán por siempre su memoria, y Dios, el Misericordioso, lo verá como el trabajo más meritorio de su noble vida.
Your humble servant,
Su humilde servidor,
M. GOMEZ.
A pesar de la formalidad de la despedida, el tono de la carta dista de ser humilde. De todas formas es difícil que Cleveland la recibiera y la leyera antes de entregar el poder; y aun así nada podía hacer. De ahí la segunda carta, dirigida a un James que en realidad es William. En el documento del Departamento de Estado esta carta precede a la anterior necesariamente.
[Republic of Cuba.—Army of liberation.—Headquarters of the commander in chief.]
SANCTI SPIRITUS (FIELDS), March, 1897.
Mr. JAMES MCKINLEY [sic.],
President of the United States of America.
Sir: General Weyler has come into this province of Sancti Spiritus with a numerous army, not to fight nor to oppose his forces to those who are awaiting him at their posts at my side; this sanguinary and cruel general has come to avoid fighting, but at the same time to spread mourning and desolation everywhere.
Señor: el general Weyler ha llegado a esta provincia de Sancti Spíritus con un ejército numeroso, no a pelear ni a oponer sus fuerzas contra aquellos que lo están esperando en sus puestos a mi lado; este sanguinario y cruel general ha venido a evitar pelear, y al mismo tiempo a diseminar el luto y la desolación por donde quiera.
He puts the peaceable laborer to the sword in the most cowardly manner. He massacres the children. Our wives, harassed and persecuted, fly to the woods, leaving behind them their houses burned, their homes violated, and their farms devastated.
Él pone al pacífico trabajador bajo la espada de la manera más cobarde. Masacra a los niños. Nuestras esposas, acosadas y perseguidas, huyen a los bosques, dejando atrás sus casas quemadas, sus hogares violados, y sus fincas devastadas.
This is what General Weyler calls restoring peace. In the town of Sancti Spiritus, where he now is, he authorizes those who ask him for bread for their children and for relief for their distress to go into the country and destroy or steal whatever they find.
Esto es lo que el general Weyler llama restaurar la paz. En el pueblo de Sancti Spíritus, donde actualmente se encuentra, ha autorizado a aquellos que piden pan para sus hijos y para aliviar su angustia, que vayan al campo a destruir y robar todo lo que encuentren.
For this reason I take the liberty of sending you a copy of a letter which I had the honor to send to your predecessor, Mr. Grover Cleveland, and I do so with the certainty that you will appreciate the sacred feelings which impel me to trespass upon your attention:
Por esta razón me tomo la libertad de enviarle una copia de la carta que he tenido el honor de enviar a su predecesor, Mr. Grover Cleveland, y lo hago con la certeza de que usted apreciará los sagrados sentimientos que me impulsan a ponerla en su conocimiento:
Y debajo de esos dos puntos, en el documento oficial, se transcribe la primera carta. Probablemente fue enviada dos veces.
El contenido positivo de la carta es el testimonio del general sobre las atrocidades del gobierno español —bien documentadas ya entonces, en fin de cuentas, en la prensa estadounidense—, incluyendo su recepción personal. Un par de meses antes ha perdido a su hijo Panchito en el mismo combate en el que murió el general Antonio Maceo, su lugarteniente y compañero en la idea de la dictadura como método o fin de la lucha. El hecho de que le hiciera notar esas circunstancias a dos presidentes norteamericanos también es loable. Gómez defiende además la caballerosidad del Ejército Libertador, que respeta las leyes de la guerra. Sabemos, sin embargo, que solicitó al Gobierno una Ley de Represalia contra Weyler unos meses antes, en noviembre de 1896. Después de un intenso debate el Gobierno dictó esa Ley, precisando que se autorizaba la destrucción de propiedades, pero que los civiles tenían que ser respetados. Era evidente que el Gobierno le temía a la cólera del general en jefe: la represalia no podía ser simétrica, ninguna competencia en materia de barbarie.
Pero la carta es en buena medida lamentable. El tono y las palabras son incompatibles con el propósito. Darle órdenes al presidente de los Estados Unidos, decir que se va a llenar de gloria si hace lo que le pide, cae por debajo de la peor diplomacia. Su interpretación ideológica de la doctrina Monroe es errónea, y desde cuándo un dominicano o un cubano tiene derecho a interpretar una doctrina de otro país, y recomendársela al presidente. Proponer que imite a un predecesor, es cosa de párvulo. El general ignora que en ese mensaje que comenta, Cleveland afirma, como ya hemos visto: los excesos de ambos lados se hacen más frecuentes y más deplorables (excesses on both sides become more frequent and more deplorable), así que su esperanza de que el presidente proteste contra Weyler se volvería contra él. Gómez además demuestra tener una idea muy corriente del significado y papel de los Estados Unidos en el mundo. No iba más allá de lo que pensaban los líderes del Gobierno a los que él llamaba bobos. Gómez dice que no quiere la intervención de los Estados Unidos, pero al comunicarse de esta manera, de hecho la está justificando y estimulando.
Si esta carta hubiese sido ordenada o sugerida por el Consejo de Gobierno, hubiese sido igualmente impolítica.
La clave de la carta, que explica su contenido exaltado, está en esta frase: Do not regard this act as an unwarranted piece of presumption; you have given me the right by granting me a place in your last message.
Se está refiriendo desde luego al último Mensaje al Congreso por parte de Cleveland.
¿Quién le dijo a Gómez que él había sido nombrado ahí?
Su nombre no aparece, sino, como ya hemos visto, esto:
It is reported, indeed, on reliable authority that at the demand of the commander in chief of the insurgent army the putative Cuban government has now given up all attempt to exercise its functions, leaving that government confessedly (what there is the best reason for supposing it always to have been in fact) a government merely on paper.
Se reporta, en efecto, con autoridad creíble que debido a los reclamos del comandante en jefe del ejército insurgente el putativo gobierno cubano ha renunciado ahora a todo intento de ejercer sus funciones, dejando claro que ese gobierno es (lo que resulta la mejor razón para suponer que siempre ha sido así de hecho) un gobierno simplemente en el papel.
Si Cleveland dice que el gobierno mambí es meramente putativo, lo cierto es que nunca reconoció, y McKinley tampoco, ni al Ejército Libertador ni a su general en jefe.
Al general en jefe lo homenajearon luego por hacer desaparecer al Gobierno de la República, aunque primero a su Ejército.
Él mismo no firma ahí como general en jefe, ni siquiera como general.
Pero no escribe como un ciudadano, sino como un general y como el máximo e inconsulto líder del país.
Al considerarse nombrado y apoyado por Cleveland, Gómez le metía una puñalada al Gobierno de la República en Armas: lo declaraba él también ante el mundo como un gobierno de papel.
Y aparecía ante la clase política estadounidense como el líder real del país, por encima del gobierno de papel.
Ambas posiciones eran falsas, como ya sabemos.
En octubre de ese año, la Asamblea de Representantes del Pueblo en Armas limita los poderes del general en jefe: por lo tanto, no lo reconoce como el líder del país.
En la Asamblea hay unos cuantos militares. Los jefes de hecho no obedecen a Gómez, que en realidad tiene cada vez menos poder real. Presenta la renuncia pero no se le acepta. El Gobierno no quiere prescindir de sus servicios ni dar una idea de desunión. Se le mantiene como general en jefe bajo la dirección del Secretario de la Guerra.
Gómez no tenía poder legítimo alguno para escribir esas peligrosas y más bien disparatadas cartas a los presidentes.
Había una Secretaría de Exteriores del Gobierno en Cuba.
Había un Ministro Plenipotenciario en el exilio, Estrada, cuyo papel en este asunto desconozco.
¿Interfería el Gobierno en las acciones militares de Gómez, o era él quien usurpaba ante el mundo las funciones del Gobierno?
Pero el puente está tendido: los dirigentes de los dos partidos estadounidenses saben ahora que Gómez es de ellos.
Y que no tiene escrúpulos de democracia para usar su poder.
