
José Braulio Alemán Urquía es otro delegado del que hablaremos sobre la última etapa de su vida en la fecha del nacimiento. Ya el 15 de enero, al conmemorar su muerte ocurrida en 1930, estuvimos comentando sus primeros años hasta llegar a la Convención. Entonces, conocemos un poco a Alemán y sabemos que no era de carácter fácil. Que tenía siempre un pie fuera y estaba dispuesto a retraerse o renunciar cuando las cosas iban contra sus principios. No era hombre de transacciones fáciles, aunque hemos hablado de otros delegados con disposición similar. Ocupó, no obstante su talante arisco, varios cargos de importancia a lo largo de la República, eso sí, alternados con largos períodos de retraimiento. Fue, de ese modo, gobernador provincial, senador y murió ocupando una secretaría, un ministerio, en el gabinete de Gerardo Machado.
Sobre la fecha de nacimiento de Alemán ya adelantamos que existía disputa. El día, según la fuente, puede variar entre el 23, el 26 o el 28 de marzo. En cuanto al año, podemos encontrarnos 1864 o 1866 e incluso, 1875. Explicamos anteriormente que asumiríamos la fecha ofrecida por Jorge Quintana en un artículo publicado en la Revista Bohemia del 20 de enero de 1957. El mismo artículo contiene un resumen de su biografía que vamos a seguir aquí acompañándolo de algunos comentarios.
Habíamos dejado a Alemán en la Convención Constituyente después de haberse vinculado al grupo político de José Miguel Gómez y sus republicanos de La Villas. No había aceptado desempeñar ningún cargo público otorgado por el Gobierno Interventor del cual desconfiaba sistemáticamente. La Coalición Republicano-Democrática, alianza entre el Partido Unión Democrática y los diversos núcleos republicanos arrasó, como ya sabemos en las elecciones villareñas. No resistió, sin embargo, ni la coalición, ni el propio republicanismo villareño, los embates de la Enmienda Platt. La discusión y el voto en relación con este asunto los dividió. Algo similar a lo que ocurrió con el Partido Nacional en La Habana.
José Miguel Gómez y aquellos delegados que le eran más leales, transigieron. Cambiaron su voto y aceptaron la imposición del Apéndice Constitucional. Hombres como José Braulio Alemán y José Luis Robau no le siguieron el paso. Ambos resistieron hasta el último momento y, junto al pleno de delegados orientales y camagüeyanos y algunos de occidente, mantuvieron su voto en contra.
Esta circunstancia impulsó un proceso de reorganización entre las tendencias y grupos políticos cubanos. En el caso de Alemán, entró en uno de sus períodos de retraimiento de la vida pública. Primero, en 1902, se trasladó a Cienfuegos donde fundó el periódico La Tribuna. Luego, decepcionado de la vida pública, según cuenta Jorge Quintana, se retiró a una finca de San Fernando de Camarones a dedicarse a la agricultura.
Ahora bien, no duró mucho esta etapa. El panorama político cubano fue tornándose cada vez más polarizado y en su vorágine arrastró a Alemán de regreso a la tribuna y las urnas. Esta vez se convirtió en el candidato del Partido Moderado al gobierno de la provincia de Las Villas. Como puede apreciarse, su decepción del miguelismo era radical y profunda. José Miguel, gobernador al que aspiraba a sustituir, aspiraba ahora a disputarle la presidencia a Estrada Palma.
Los hechos relativos a esta elección ya los conocemos. El gobierno nacional se extralimitó en su esfuerzo por ganarlas. El liberalismo de José Miguel Gómez y Alfredo Zayas se retrajo ante la violencia inusitada. Los moderados ganaron holgadamente al no tener rival. Alemán se convirtió en el nuevo gobernador provincial de Las Villas. No duraría mucho tiempo en el cargo. El nuevo gobierno nacional tomó posesión el 20 de mayo de 1906. En agosto, los liberales se sublevaron.
La provincia de Las Villas, núcleo duro del miguelismo, fue una de las más activas en materia de operaciones. También en Pinar del Río y luego en La Habana los sublevados llevaron a cabo acciones de importancia. El gobierno nacional no pudo resistir el embate de un sector del país que era mayoría sobre las armas. Los Estados Unidos se vieron invitados y luego precisados a establecer una nueva intervención ante la intransigencia del gobierno respecto a una salida negociada.
Alemán, frente a estas circunstancias cambiantes, se vio impulsado a una nueva etapa de distanciamiento y abandono de la vida pública. La intervención para él, antiplattista convencido, era el resultado de una traición múltiple de la que hacía responsables tanto al gobierno como la oposición. Su renuncia a la gobernación provincial no fue inmediata como sí lo fue su disposición a llevarla a cabo. Tuvo lugar cuando Charles Magoon, gobernador civil interventor de toda la isla, le ordenó disolver las milicias bajo su mando. Alemán aprovechó para darle la siguiente respuesta que cita Quintana:
Señor: Habéis llegado tarde transmitiéndome vuestras órdenes, porque yo el más humilde de los cubanos, no puedo servir a quien viene a mi país pisoteando la Constitución que ayudé modestamente a hacer. No estando en funciones el Consejo Provincial, servíos decir a quién entrego Gobierno.
Entregado el gobierno de la provincia, Alemán volvió de nuevo a su refugio de San Fernando de Camarones. No encontrándose cómodo con el ambiente de la nueva intervención, pasó poco tiempo después a residir en México. En este país creó vínculos que serían relevantes en diferentes momentos de su vida. En aquella ocasión, sin embargo, su aventura mejicana no duraría mucho tiempo. Alfredo Zayas, otro antiplattista como él, lo convencería de acompañarlo en su difícil alianza con el miguelismo. Alemán sería, a partir de la restauración de la República en 1909, senador por la facción zayista del Partido Liberal.
Como senador, impulsó varias leyes relevantes. Se crearon así las Granjas Agrícolas y se llevó a cabo la reorganización del Ejército Nacional. Propuso una ley de irrigación agrícola y otra de subvención a los ferrocarriles. También auspició junto a Martín Morúa, en 1909, un proyecto de Ley de Moneda Nacional para reforzar la soberanía económica de la isla. Este proyecto, sin embargo, no llegó a realizarse durante el gobierno de José Miguel Gómez. Habría que esperar a la administración de Menocal para que fuera creada la moneda nacional, aunque en términos ligeramente distintos a los propuestos por Alemán.
Con el triunfo conservador de 1912 y el consiguiente descalabro de la facción zayista, Alemán se sintió defraudado una vez más por el miguelismo. Pasó por un nuevo período de residencia en México. Más tarde, de regreso a Cuba, se ocupó de la administración de un tejar que poseía en sociedad con un amigo. Su situación económica, sin embargo, iría deteriorándose con el tiempo. En 1923, encontrándose en La Florida, el presidente Zayas lo mandó a buscar. Se cocinaba la candidatura liberal y luego la campaña política de un antiguo amigo y subordinado suyo de la guerra: el general Gerardo Machado.
Alemán se involucró en la campaña y habló en algunos mítines en Las Villas, provincia donde conservaba gran prestigio. La victoria de Machado vino acompañada de un nombramiento de oportunidad. Sería el embajador cubano en México, país con el que tenía lazos profundos. Junto a Manuel Márquez Sterling, sería reconocido como uno de los embajadores cubanos más distinguidos en el país vecino.
El 14 de diciembre de 1926, sin embargo, el presidente Machado lo nombraría Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes con efecto inmediato. Machado había llegado al poder con un programa que proponía “agua, caminos y escuelas”. La Secretaría de Obras Públicas y la ocupada ahora por Alemán serían estratégicas en este sentido. El santaclareño no decepcionó. Desarrolló una actividad inagotable creando escuelas e impulsando programas educativos y culturales.
Durante su gestión creó las Escuelas Primarias Superiores, las Escuelas Vocacionales y las Escuelas Rurales. Este esfuerzo vino acompañado por el establecimiento de los Dispensarios de Higiene Escolar en las capitales de provincias y La Habana. Organizó las Escuelas Elementales y Superiores de Comercio y la Escuelas Técnicas Industriales. Para levantar la edificación de la Escuela Técnica Industrial de mujeres obtuvo de su madrina, Rosalía Abreu, los terrenos necesarios. Creó, además, el Museo de Historia Natural y el Museo Histórico José Martí. Este último, en la casa natal del Héroe de Dos Ríos que se encuentra en la calle de Paula.
La participación de Alemán en el gabinete de Machado nos enfrenta a una aparente contradicción. ¿El intransigente de todas las épocas transigía con los que poco a poco iba derivando en dictadura? Podemos sospechar que alguna dosis de cinismo acumulada a través de los años tuvo algún efecto en esto. O que el ejercicio del poder, incluso la posibilidad de hacer avanzar un proyecto largamente acariciado, a veces inclina a transigir. Alemán acariciaba la idea de que estaba realizando una obra de gran valor con resonancias a un plazo mayor que el de un ciclo político. Disponía de gran independencia en su gestión. Se dice que en el gabinete, era el secretario que se permitía tratar con mayor familiaridad al presidente. Después de todo había sido su subordinado en el momento de la verdad, el de la guerra, que es el que cuenta.
Lo cierto es que hay que considerar también las etapas. Al momento de su muerte, en 1930, todavía no se había destapado lo peor del machadismo. Eso sí, los signos estaban ahí. La reforma constitucional había venido acompañada de protestas y represión. Aunque también es cierto que no se habían rebasado límites transgredidos por otros gobiernos como sí ocurriría después. Numerosas figuras de valor confiaron en Machado y lo apoyaron aún en estos tiempos. Cuando vino lo peor, ya Alemán no estaba ahí.
Por el momento no podemos dar una respuesta acerca de sus convicciones en relación con la forma en que se desenvolvía la política nacional entonces. Sabemos que, de acuerdo a su actuación en el pasado, tenía motivos para recular en sus apoyos a Machado. También sabemos que tenía motivos igual de convincentes para aprovechar la parcela de poder que le había tocado. Después de todo, la alternativa al presidente electo no parecía entonces mucho mejor. Menocal había hecho cosas peores.
El hijo de José Braulio, José Manuel Alemán, sí estaría en la oposición antimachadista. Ser hijo de un secretario de despacho del presidente no fue un obstáculo y pudo haberle salvado la vida en alguna ocasión. Con el tiempo, José Manuel se uniría al ABC y luego militaría en el autenticismo. Llegaría a ser también Ministro de Educación durante el gobierno de Ramón Grau San Martín. A diferencia de su padre, José Manuel no dejaría un grato recuerdo de su gestión. Se convertiría en el símbolo de la corrupción, los contubernios oscuros y todo lo que estaba mal con la República.
Pero todo eso estaba en el futuro. El miércoles 15 de enero de 1930, José Braulio Alemán llegaría al final de su camino. A las nueve de la noche había caído en estado comatoso. A las once y cincuenta falleció. De inmediato las autoridades procedieron a planificar los funerales y prodigarle los honores que le correspondían. Los centros docentes oficiales decretaron el duelo general y la suspensión de clases hasta el lunes siguiente. El Ejército Nacional le otorgó los honores de General Muerto en Campaña, debido a su alta jerarquía en el Ejército Libertador. El Senado dispuso que en sus salas se situara la capilla ardiente y fuera tendido el cadáver.
Al sepelio asistieron muchos de los miembros de los tres poderes del Estado. El ejecutivo estuvo encabezado por el presidente Machado. Una amplia representación de las instituciones educativas oficiales participó en el cortejo fúnebre. Despidió el duelo Rafael Martínez Ortiz. Tenía el inconforme general fallecido 65 años al momento de su muerte. Dejaba un legado dispar que todavía debe ser descifrado.
