Carlos Macías López camino a una citación de la Seguridad del Estado, el 12 de noviembre de 2021 (Facebook).

Carlos Macías López nació en Santiago de Las Vegas, pero en 2009 comenzó a pastorear la Iglesia Metodista de Jovellanos, en la vecina provincia de Matanzas. Entre las decenas de domingos allí, su familia y él no olvidarán el del 11 de julio de 2021 (11J). Estaban reunidos en un culto familiar. El cierre de iglesias por el COVID-19 impedía reuniones mayores y muchas instituciones de fe migraron a ofrecer cultos, consejería, talleres, por sus redes.

No recuerda si fue su hijo mayor o él mismo quien se conectó en algún momento de la mañana, y, en varios estados de WhatsApp, vieron las primeras imágenes de protestas en el parque principal de San Antonio de los Baños. Gente aglomerada, pidiendo medicina, alimento, libertad.

Primero pensó que los que andaban por las calles formaban una manifestación “de reafirmación revolucionaria” organizada por el régimen. Nunca la gente había tomado las calles de forma tan masiva contra el castrismo. Pero un grito en los videos lo llevó a la realidad: “¡Patria y Vida!” La frase, título de una canción de música urbana, era un himno de inconformidad de los cubanos. Después de ese primer grito, el video mostraba a los manifestantes coreando: “¡Patria y Vida!”.

Luego llegaron al pastor videos similares de otros sitios. Palma Soriano, Camagüey, Holguín. Y entonces supimos que en Jovellanos a las dos o tres de la tarde estaban convocados en el parque. Macías López no niega que, como mismo quería expresarse en las calles, como ser humano temía una golpiza o la cárcel, pero en el 11J pesó más la responsabilidad. Salió encomendándose a Dios.

Primero fueron al parque, pero no había nadie. Allí les dicen que el encuentro sería en otro punto. Caminando, pensaba que habría pocos, pero al llegar calculó unas mil personas, jóvenes muchos. Empezaron a andar por una calle. “Frente a la delegación del PCC estaba la policía, un funcionario del Partido, y del lado de acá todo un pueblo manifestándose pacíficamente, gritando que quiere libertad. No hubo ofensas, malas palabras o vandalismo, como el Estado quiso presentar”[1].

El pastor y su hijo se percataron de que la policía política y la PNR los seguían. Después supo que lo creían organizador y líder de la manifestación. Y aunque le habría encantado, no fue así. Los militares se abalanzaron sobre Carlos Raúl, que filmaba con su celular. El teléfono cayó. El joven se lanzó al piso, y ahí intentaron separarlo de su padre. Todo ocurrió como ráfagas. Lo único que pensó Macías López cuando vio a su hijo en el suelo fue “Dios, no permitas que le pase nada, guárdalo”. Una sensación electrizante compitió en esas fracciones de segundo con su fe.

Los policías querían apartar al pastor para arrestarlo. Carlos Raúl logró zafarse e ir con su padre. Cercados, cuando los patrulleros parqueaban para montarlos, alguien gritó: “¡Quieren detener al pastor y a su hijo!” Macías López recordó que cientos de personas avanzaron hacia ellos: “cuando los policías se vieron rodeados del pueblo nos tuvieron que soltar. Así fue como quedamos libres”. Sabiéndose un objetivo policial, volvieron al templo.

Cuando el 11J Díaz-Canel llamó por televisión a los socialistas a enfrentar a los manifestantes Macías López y su hijo aún estaban en la calle.

Me enteré después, de regreso a casa. Sentí una mezcla de emociones. Indignación, porque la orden la dio para echarnos a fajar entre cubanos, y sentí lástima por él, en el sentido de que entendí que desaprovechaba una excelente oportunidad para traer cambios de verdad dentro de Cuba, y sentí también alivio, porque quedaba demostrado de cara a la opinión pública el carácter totalitario de la dictadura. Se quitaron la careta.

Al momento empezó a recibir llamadas de líderes de la denominación. Decían que un oficial de la policía política había dicho que si volvía a salir lo apresarían. Esa noche del 11J el pastor hizo una directa a través de sus redes. Dijo que ese día marcó un punto de quiebre nacional que, “a nivel individual, a nivel mental, en el cubano de a pie” había ocurrido desde antes, y que

la historia de Cuba y la de cada individuo que participó de las manifestaciones se puede dividir en un antes y un después del 11J. Nunca más Cuba y una gran mayoría de los cubanos serán los mismos desde el punto de vista espiritual, emocional, cívico, familiar.

Después de regresar a la casa pastoral estuvo más o menos 48 horas en prisión domiciliar.

Macías López sintió orgullo de haber salido el 11J. Pero las críticas no faltaron en la comunidad de fe. Sobre esto escribió en Facebook, no sin ironía respecto a la “legalidad revolucionaria”:

Un hermano cristiano dijo que los pastores no deberíamos haber participado en la manifestación del domingo 11 de julio, porque eso implicaba no respetar a las autoridades políticas puestas por Dios, según Romanos 13:1.

Mi respuesta fue esta:

1. Los pastores no estábamos violando el mandamiento de “respetar” a las autoridades. Además, el texto bíblico que usted está citando, Romanos 13:1, no dice “respetar”, sino, “someterse”, lo cual significa literalmente reconocer, amar y aceptar la figura de autoridad que representa el Estado, siempre y cuando el desempeño del Estado no entre en contradicción con la Palabra de Dios y su voluntad.

2. La propia constitución cubana refrenda en su artículo 56 los “derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley”.

3. ¿Cómo es que algo que la constitución permite, usted lo categoriza como “irrespetar a las autoridades”? ¿No le parece eso una contradicción? Por tanto,

4. Lo que los pastores hicimos no es ni más ni menos, que el simple ejercicio de nuestros derechos y libertades, por demás reconocidos en la propia constitución de expresar nuestras opiniones junto a otras personas que piensen de modo similar.

5. Cuestionar a las autoridades políticas no solo es bueno, desde el punto de vista legal, sino también legítimo espiritualmente: “¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!” Isaías 10:1-2.

6. Hay ejemplos de personas que en la Biblia desobedecieron a las autoridades políticas de su época, por cuanto entendieron que sus principios y convicciones, y su fidelidad al Señor, eran más importantes que someterse a las demandas del dictador de turno: las parteras de Egipto, Daniel, los tres jóvenes hebreos, Pedro y Juan[2].

Macías López creyó tener un compromiso con la verdad, la justicia, la Libertad y la Vida.

Esos cuatro conceptos los obtengo de la Biblia, la Palabra de Dios, de modo tal que cuando son vulnerados por el poder (político, religioso, el que sea) no puedo bajo ningún concepto quedarme de brazos cruzados, guardar silencio. Porque me parece que estoy haciéndome cómplice[3].

Lo que él reconoce como “su condición contestataria contra la dictadura” no nació el 11J. Si no que parte de la confluencia de argumentos teológicos, vivenciales y familiares, desde su infancia. Macías López veía Cuba como un país donde se irrespetan las libertades del ser humano, al estar condicionadas a una ideología, obligando a actuar y aplaudir una única línea de pensamiento[4].

Por su fe, consideró tener motivos para defender la libertad individual, y la de los demás también. Vio el 11J como otra oportunidad de Dios para exponer pacíficamente su manera de pensar. Además, marchó en su condición de pastor comunitario.

Y donde están ellos [los fieles], sobre todo sabiendo que están en peligro, sabiendo que son vulnerables por cuanto están enfrentando a un sistema sangriento, mi lugar es al lado de esas personas que pueden ser encarceladas, golpeadas, ofendidas, criticadas, expulsadas de su escuela, del trabajo.

Macías López añadió que, a la luz del evangelio, imagina que Cristo ese día no se habría quedado en la comodidad de un templo: “Cristo se hubiera sumado para marcar una diferencia, se hubiera sumado para levantar la voz contra los que explotan, los que humillan, los que amenazan”.

 

Pastorear a todos y la paradoja del laberinto

La memoria del pastor guarda la crítica situación en que el régimen sumió a la isla durante el COVID-19 y, cree, precipitó el 11J. La provincia de Matanzas fue de las más afectadas. Cadáveres en las casas, porque las ambulancias no llegaban, poca o ninguna comida en las tiendas, prohibiciones de movilidad que encerró por dos años a una generación de niños. Las condiciones de los hospitales eran tan deplorables (insectos pululando, baños anegados en aguas negras, filtraciones en techos y paredes), que las personas preferían quedarse en su casa que ingresarse.

Durante ese período Macías López y otros líderes religiosos, tenía un trabajo pastoral duro: “personas de nuestra congregación estaban contagiadas, muchas ingresadas”. Junto a otros cristianos, como parte de la ciudadanía, denunciaron en sus redes el desastre.

El joven Magdiel Matos exigió la renuncia de Díaz-Canel en un videoselfie en julio de 2021, después que falleciera su madre, la pastora Mabel Acosta de Cárdenas, Matanzas. Matos, de la Convención Bautista Oriental en Matanzas, contó que durante cuatro días la mujer permaneció en un Centro de aislamiento llamando al Servicio de Urgencias Médicas, que nunca llegó[5]. El mismo día en que moría, el régimen reconoció un récord de nuevos casos de COVID: 3 mil 664.

Expresarse contra el totalitarismo es un paso de fe, y un reto pastorear una congregación políticamente diversa, en un sistema políticamente unitario. En su iglesia Macías López trata con personas afines al Estado y en contra. Al respecto, considera:

Creo que para lograr el éxito desde el punto de vista pastoral, el líder tiene que defender un concepto de libertad muy bien definido. De modo que tú puedas respetar tanto a los que piensan de una manera como a los que piensan de otra[6].

En la práctica, contó, va al púlpito a predicar la Palabra de Dios. Dios seguirá encargándose, como ha ocurrido, “de abrir los ojos a aquellos que los tenían cerrados”. Ha ministrado a miembros del PCC, “que no entienden determinadas cosas, pero ahí está precisamente mi función como pastor”.

Parte del trabajo pastoral tiene que ver con el diálogo personal, opina:

este tipo de cuestiones públicamente se pueden tratar, pero fundamentalmente en el plano privado es donde te puedes sentar con esa persona que tiene una manera diferente a ti, y puedes mostrar con argumentos, en un clima de amor y respeto, de tolerancia, determinadas cosas.

Algunos fieles coinciden con él, otros no, “ahí es donde tengo que ser muy cuidadoso para no hacer lo que ellos [los comunistas] hacen con los que piensan diferente: imponer o reprimir solapada o espiritualmente. No, no podemos hacerlo, no podemos usar sus mismas estrategias”.

Macías López tuvo en su iglesia a militantes del PCC que aprendieron a tolerar su proyección. “Una victoria extraordinaria: hemos logrado amarnos, aceptarnos aun pensando políticamente diferente”, dijo. Cree que

más allá de las diferencias ideológicas tiene que estar el amor en Cristo como centro de todo, y eso es lo que nos hace afines, eso es lo que nos une, de eso es de lo que hablamos, a eso es a lo que dedicamos tiempo, y Cristo ha venido a ser el punto de confluencia.

El pastor proyectó la libertad en términos teológicos: “Dios creó al ser humano libre. A partir del momento en que el pecado entró al mundo, el ser humano cayó en la esclavitud y la servidumbre del pecado”; y los conceptos de Libertad y verdad se distorsionaron gradualmente. Para rescatarlos desde la Teología es inevitable que Cristo vuelva a estar al centro. “Cuando voy a hablar de libertad hablo de una libertad que trasciende lo ideológico, lo partidista, lo político. Ese me parece que es el lenguaje y el código en que tenemos que hablar nosotros”.

Macías López repite Romanos 13, un verso sobre la relación creyente-sociedad e Iglesia-Estado. “La Biblia establece que Dios puso a las autoridades políticas superiores, los gobiernos, pero nunca puso a las autoridades políticas para mancillar, pisotear y humillar los derechos del pueblo al que, se supone, deben representar y servir”, refirió. Unido a esto, la siguiente idea es central para una saludable relación del cristiano con su entorno social: “la Iglesia o yo, como Iglesia, no denunciamos el maltrato a los ciudadanos porque alguien o el sistema sea comunista, me da lo mismo quién esté en la presidencia. Quien esté haciendo lo malo, si está mal está mal”.

Es difícil, según el pastor, no perder esa brújula moral en dictadura:

entiendo el dolor, el apego a una postura o por otra, pero yo como cristiano y como pastor debo ser muy cuidadoso a la hora de defender la Libertad, la Vida, la verdad. Esto es simplemente poner lo correcto, lo que Dios establece, por delante de todos.

Aunque ya ocurría antes del 11J, después de las manifestaciones lo siguió “visitando” la policía política o, como la llamaba, la “Inseguridad del Estado”.

En su iglesia, denunció, había personas preparadas, enviadas por los militares, que iban a oír lo que hablaba intentando formar parte de su círculo íntimo con el fin de espiar sus pasos.

A meses del 11J, el pastor mostró interés por asistir al llamado del grupo Archipiélago a la Marcha Cívica por el Cambio, el 15 de noviembre de 2021. Días antes de efectuarla, como a muchas voces antisistema, la policía política citó al pastor para amenazarlo con represalias si salía.

Para Macías López, había que entender que la iglesia cubana está constituida por cubanos que, mayormente, nacieron después de 1959 y, por ende, sufre también el daño antropológico del adoctrinamiento [7]. Uno que ha alcanzado incluso las bases de la fe: “es tal que encuentras hermanos en la fe, sinceros, amorosos, espirituales que no han visto con buenos ojos mi manera de hablar o de escribir, los argumentos que empleo”[8].

La homogenización del pensamiento por mandato estatal caracteriza al totalitarismo. Salir de la matrix carmesí toma tiempo y un impulso vivencial y/o filosófico. Criticar el Estado por su ineficiencia no es necesariamente salir de la matrix, puede ser apenas el atascamiento en una capa del viaje. Cuántos cubanos llegan a otros lugares huyendo de la penuria económica, pero refrendando al sistema socialista, sin idea de que el hambre es fruto del centralismo. La salida del laberinto sería, paradójicamente, ir al centro: leer el Socialismo como la raíz de decadencia que es.

Para Macías López, basta estar en Cuba, depender de un salario estatal, de la libreta de racionamiento, vivir la crisis eterna del transporte, para pensar como piensan él y otros creyentes: “si en algún momento he tenido críticas o censura, también debo reconocer que Dios ha ido despertando la conciencia de otros hermanos en la fe, de otros líderes y pastores”.

Cuando estaba casi solo, el metodista halló inspiración en la historia del profeta Elías, en minoría y sin doblar su rodilla ante Baal. En 2022 dijo:

[cada vez] somos más los detractores, los cristianos a los que la propia realidad está haciendo abrir los ojos y levantar su voz, y al menos no prestarse para ciertas cosas. La iglesia, al cabo de unos años, ha ido ganando un espacio, ha ido levantando su voz, ha ido defendiendo con valentía lo que cree y la dictadura lo sabe.

 

La escritura política como profesión pública de fe

Macías López dedicó parte de su vida en Cuba a un articulismo directo y de raíz cristiana. Publicó los primeros de 2015 a 2018 en el blog del movimiento opositor Somos+, que lo presentó como graduado de Medicina en 1996, especialista en Medicina General Integral en 2002 y titulado con honores en Sagrada Teología por el Seminario Metodista en 2014.

El primero de aquellos artículos cubrió el arresto de dos opositores que viajaban a otra provincia.

Ante tales desmanes y atropellos, como cristiano, como ciudadano cubano, como hombre, y como ser humano, deseo hacer pública mi protesta, y mi profundo deseo de denunciar que hechos como estos ocurran, ante la muda complicidad de un pueblo confundido y aterrorizado. (…) ¿Qué intereses están representando estos señores [los militares], los del pueblo, o los de una familia [la Castro]? ¿Hasta cuándo el pueblo guardará silencio ante la supresión de los derechos humanos más elementales, como el derecho a circular por el país libremente? ¿Qué dirían los miles y miles de cubanos que han entregado su vida a lo largo de la historia, para que hubiera libertad y democracia en Cuba, si fueran testigos de tan aborrecibles hechos?[9]

En otro texto Macías López presentó al régimen como “la noche más larga de la Historia”; el que en 2016 promovía la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, del VII Congreso del PCC, para maquillar de apertura el sistema. A implementarse hasta 2030 —como la Agenda 2030 de la ONU— el pastor lo leía como un intento de perpetuar “lo que de sobras está demostrado es insostenible y desatinado, sobre todo para la mayoría”[10].

Le parecía bochornoso e indigno que quienes analizaran y aprobaran las propuestas que jugaban con el destino nacional fueran “los mismos protagonistas ideológicos de siempre”. Todos “vistiendo el mismo uniforme: el rojo (o el verde). Todos hablando un mismo lenguaje, con sospechosa unanimidad: Socialismo o Muerte. Unos pocos decidiendo por muchos: los de arriba por los de abajo. Más de lo mismo”. El pastor escribió:

el reloj de la historia y la vida real no tienen retrocesos. Ni un cheque en blanco más. 57 años en el poder, y con las riendas de millones de personas en sus manos, debería bastarles para demostrarles cuán capaces o incapaces han sido como líderes políticos”. Unos que “no están en sintonía con los sueños de la mayoría[11].

Bajo la lupa de Macías López también estuvo la distorsión antropológica del Hombre Nuevo: el fanatismo ideológico, la hipocresía, la doble moral generalizada. Para ello, relató el cambio de su antiguo compañero de Medicina, Leonardo Estupiñán Alcántara, un joven leal al régimen, pero inteligente y carismático, que llegó a ser dirigente de la UJC y, luego, miembro del PCC.

Ya graduados, mientras Macías López conocía el cristianismo en su servicio social en un pueblo remoto, Leonardo ascendía a director de un policlínico en la capital. Al reencontrarse años después, el metodista notó que ya no era persuasivo y jovial, sino un burócrata autoritario, obsesionado con la disciplina y los lemas revolucionarios, y el control rígido del personal médico. Tanto que, cuando Macías López decidió dejar la Medicina para ir al pastorado, lo reprendió y lo sancionó. Paradójicamente, tiempo después, Leonardo “desertó” de una misión médica en Venezuela y huyó a Estados Unidos, dejando a su familia y sus “ideales”. Personajes como ese, cerró el pastor, solían ser serviles con sus superiores, crueles con los subordinados y oportunistas ideológicos[12].

Además de la no-ficción, el metodista esbozó con imágenes y metáforas, en una prosa poética de 2016, el inmovilismo y la vida bajo el régimen: “De este lado de mi espacio íntimo, por momentos, tal parece que el tiempo no transcurre. El galope incesante y continuo de la inercia es casi palpable, sofocante”[13]. Luego parecía referirse a la familia como oasis y a la esperanza del fin del sistema:

Al vaivén de una marejada roja, impetuosa e implacable, se menoscaban aspiraciones y empeños. Para suerte nuestra, y aún disgregados perfectamente en la diversidad circundante, hallamos ese imprescindible espacio vital, al cual nos aferramos, para conectarnos y existir, junto a nuestros semejantes más queridos y cercanos.

Hastiado ya por el influjo de lo repetitivo y lo exacto, no puedo menos que imponerme, correr, batallar, vivir, aún a riesgo de ser alcanzado y fulminado por la invisibilidad de esa fuerza devastadora, superior, insensible.

Oponente con esencias y matices de culpabilidades y resabios, retrocesos y traiciones, paranoias y egoísmos, que va destilando por todas partes con omnipresencia calculada, su más temido hedor, insoportable y ya perpetuo.

Allí, donde lo patético se funde mediocremente con lo ilógico, se concibe en el vientre ancestral de la discordia y la rareza, esa siniestra criatura, impertinente y altiva, ansiosa por devorar novedades, ávida por mancillar sueños, meretriz de la insensatez y de futuros ajenos, avasalladora con aires de tiranos y dioses, pero destinada a la extinción, en la brevedad de un instante a destiempo.

El pastor también colaboró con iniciativas independientes como Por Otro 18, que recogía propuestas ciudadanas para leyes electorales, de asociaciones y partidos políticos.

A partir de 2017, Macías López abrió un espacio periódico de opinión en su Facebook que llamó Pensamientos a contracorriente y mantuvo hasta 2022. Aun cuando los temas políticos y noticiosos cubanos estaban al centro, la columna evolucionó a un tono más confesional, y el formato y extensión de los textos variaron, respecto a los publicados en el blog de Somos+. Aumentaron en su escritura versos bíblicos y extrapolaciones con hechos y personajes del mundo judeocristiano, más personal, desahogada e imantada a temas como el empuje de la IG.

Uno de los primeros textos de Pensamientos a contracorriente, sin embargo, apuntó a la disidencia cubana, a lo que Macías López consideró entorpecimientos para que más cubanos vivieran “en sí mismos, antes que en los demás, la esencia de lo que significa ser un verdadero demócrata”[14]. El pastor veía las grandes asignaturas pendientes en “pensar y actuar con libertad, pero dejando pensar y actuar a los demás con la misma libertad”.

Llamó a un cambio realista, sabiendo que la policía política sembraba división, pero sin caer en la paranoia ni ver a todo opositor como un enemigo. Reconoció que “no todos caminan al mismo ritmo”, que el cambio de mentalidad es imprescindible, pero toma tiempo, y que no debe atropellarse a quienes aún temen perder más de lo que podrían ganar. Por eso pidió dialogar entre opositores con buenas dosis de argumento, paciencia y tolerancia; a cuestionar estrategias “pero sin el ánimo de destruir al oponente”; y que la combate al totalitarismo debía acompañarse de autocrítica: “no sea que tengamos una viga en nuestro ojo”. Rechazó “revanchismos, cacerías de brujas, aferramientos a cargos” en el movimiento opositor, y planteó una ética del disenso: quien defienda sus derechos mediante violencia, manipulación o “la chusmería de solar disfrazada de libertad de expresión” carecía de legitimidad, por más elocuente o carismático que sea. El texto cerró trasmitiendo a la oposición una idea común entre muchos evangélicos que querían cambios: que cada cual diera lo mejor de sí para, “entre conceptos y actitudes, la distancia para alcanzar la democracia a nivel personal sea cada vez menor”. Cambio interior, luego nacional.

Ejemplificando con aliados del castrismo Macías López también habló del marxismo como desastre. A propósito de los 68 años de iniciada la guerra de Corea escribió:

Cuánto dolor y sufrimiento han causado esos pseudolibertadores populistas, que en nombre de una supuesta revolución socialista, pero en verdad bajo el amparo de sus señoriales voluntades, se han atribuido el derecho de dividir la unidad de la familia y la fragmentación de la nacionalidad, y esto, sobre la base de opiniones políticas.

Sabemos de sobra que el distanciamiento y la lejanía entre padres e hijos, hermanos, amigos, han hecho sus estragos en países donde no gobierna la cordura y la sensatez, sino el culto a la personalidad y la imposición.

Muros, estrechos y paralelos, son uno de los saldos más distintivos que los gobiernos totalitarios nos han dejado, donde familias enteras han quedado divididas por ideologías absurdas y demonios afines.

Fidel, Kim y Honecker, (los tres con el mismo color ideológico), felizmente ya no están, pero sí sus respectivos legados, pruebas vivientes de manipulación, capricho y egoísmo. Berlín con su (ex)muro, Cuba y Florida con su Estrecho y Corea con su paralelo, deberían ser recordatorio perpetuo para generaciones futuras de qué es un fracaso anticipado, siempre que la confianza esté en los caudillos y no en las instituciones democráticas.

Por su vocación pastoral, los textos de Macías López reflejaron un tono cercano al de los sermones. En 2018 citó al apóstol Pablo y su carta a los filipenses como ejemplo de que mirar a Dios no implicaba alienarse de la ciudadanía terrenal. “Era un cristiano que conocía los derechos que tenía, y así los hacía valer, como ciudadano del Reino de Dios y como ciudadano de Roma”, explicó[15].

Macías se preguntó por qué los cristianos cubanos preferían ignorar sus derechos, si Pablo había usado los suyos para llevar el Evangelio a toda Asia. Afirmó que debían ser entendidos en la Ley de Dios, pero que también era válido conocer y aplicar las leyes humanas. Citó como ejemplo “la doble ciudadanía y la doble responsabilidad de un creyente para con Dios y para con el César”, lo que veía como un llamado a no desligarse de la sociedad. Recordó también que Pablo, juzgado y encarcelado en Filipo, exigió su derecho a un juicio justo como ciudadano romano y apeló al César[16]. Con ello —dijo— Dios hizo su voluntad al extender el Evangelio.

También la cultura popular sirvió al pastor para hablar de la realidad cubana, como en el artículo de 2018 “Qué estás pensando”[17], la pregunta que Facebook dejaba a sus usuarios en cada muro. “Es una interrogante tan insaciable como invasiva”, comenzó. “Vivo en Cuba, país de extremos y extremistas”, donde a la mayoría de sus habitantes, siempre tan apurados y centrados en sus precarias realidades, “poco les preocupa lo que a uno le pase por la mente”. Paradójicamente,

a los que están en el poder sí parece preocuparles mucho lo que algunos pensamos. Tal es así, que si pudieran anticipar el contenido de ciertos pensamientos, para formular algún tipo de censura, pero en la versión “revolucionaria” de Minority Report, sin lugar a dudas no escatimarían en recursos. Se trata de evitar a toda costa el peligro de pensar de cierta manera.

El autor reconoció que los pensamientos cristalizaban en palabras, las palabras en acciones, las acciones en hábitos, los hábitos en carácter, y el carácter en destino. “En lo que pensamos, nos convertimos”, subrayó. “Cuando alguien te pregunte, ¿qué estás pensando?, medita bien qué responderás. Si eres sincero, será tu destino lo que estará en juego”.

La sinceridad pública de Macías López también se reflejó en sus sermones. Uno de los más icónicos fue “Nunca la ignorancia ha sido buena consejera: fe cristiana y política”, pronunciado en julio de 2018, en el contexto del debate sobre la inclusión de la IG en la Constitución de 2019. En este preguntó a los metodistas de Jovellanos si votarían por alguien contrario a sus principios morales, y cuestionó la legitimidad de la “democracia revolucionaria”, señalando que los candidatos requerían aprobación del PCC y que estos solo reflejaban lealtad a la Revolución, sin verdadero poder local. Macías López añadió que el vacío dejado por los cristianos en los asuntos públicos sería ocupado por impíos que, a su juicio, conducirían al país contra la voluntad de Dios[18].

En diciembre de 2019 lo sintetizó:

mientras el gobierno siga el curso del propósito para el cual Dios lo creó, nosotros como cristianos debemos mostrarle nuestra lealtad a Dios, sometiéndonos a ese gobierno. Lo contrario no aplica, pues sujetarnos a un liderazgo político que ilegítimamente ha usurpado los derechos y libertades con que Dios creó a todo ser humano, en nombre de una ideología, sería equivalente a sujetarnos a la injusticia. Esto va en detrimento de la voluntad del Señor[19].

Los textos de Macías López provocaron enojos, incluso a sus más cercanos. En el verano de 2019 un joven amigo fue citado por el Servicio de Inteligencia Militar. El interrogador preguntó sobre el pastor y sus ideas, contrarias a la Revolución. Contó:

El asunto no me es ajeno. Ya en varias ocasiones ellos han intentado vulnerar mi círculo íntimo, con la infantil pretensión de tener acceso a cierta “información especial misteriosa”. Lo que me produce risa es que al parecer ellos dan por sentado que alguien me paga por pensar como pienso[20].

Irónico, siguió:

No sé quién se está embolsillando el dinero, que no sé quién me envía, a manera de financiamiento. El problema es que, tales dólares no me acaban de llegar. ¿Será por causa de Trump? ¿O será que a falta de argumentos ellos no tienen otra alternativa que descalificar como mercenarios a los que abiertamente nos oponemos?

Retó a los militares a probar que era pagado “por el imperialismo, la CIA o la mismísima Mossad”. Mientras, “con o sin dinero de por medio, siempre que lo desee, continuaré haciendo uso de mi libertad de pensamiento y expresión”.

Hacia el verano de 2023 Macías López inició una serie de publicaciones más cortas en Facebook. Frases contundentes, reflexiones sintéticas, aunque sobre el mismo eje temático: la fe y la vida social cubana; escritos, en su mayoría, con la frase “Piensen en esto” como premisa. ¿Imitaba a Pablo en la carta a la iglesia de Filipo, a aquellos primeros cristianos, envueltos en un ambiente de persecución?

Del relativismo moral en Occidente, liberalizado e izquierdista, posteó: “La verdad no puede ser definida por la cultura, la filosofía o el pensamiento humanista. Ni siquiera por aquello que sentimos, creemos o hacemos. La verdad está determinada, en términos absolutos, por el carácter y la naturaleza de Dios”[21]. Del abuso de poder: “Autoridad no es tiranía, imposición, manipulación y capricho. Autoridad significa permiso para guiar, por medio del amor y el ejemplo, a personas que se sujetan libremente”[22]. De la comunidad de fe:

Siempre han existido tres tipos de cristianos. Aquellos que, como los judíos, solo buscan señales, milagros y prodigios. Otros, que como los griegos, solo buscan conocimiento teológico y doctrinal, Y los equilibrados, los que en Cristo crucificado encuentran ambas cosas: el poder y la sabiduría[23].

De la mala idea izquierdista diría:

el oprobioso sistema comunista, implantado en nuestra patria hace 65 años, quiso erradicar desde sus comienzos la fe cristiana, para imponer la religión del odio de su caudillo, y del Hombre Nuevo. En su fatídico empeño, fusilaron, encarcelaron, y forzaron al exilio a una buena parte de nuestros hermanos. Pero, aun así, hemos prevalecido, y seguiremos prevaleciendo, hasta que Dios quiera[24].

De las ideas de la gerontocracia dirigente, comandantes nonagenarios de verde olivo expresó: “Cuba es el único país donde los jóvenes son el pasado, los adultos el presente, y los ancianos el futuro”[25].

 

Esposa e hijo: “aquí estoy yo, para pagar el precio”

Al interior de la familia de Macías López también se ha vivido una vida pastoral y cívica intensas. Él y su esposa, Arlenys Miranda, se conocieron siendo él médico y ella profesora del Preuniversitario interno IV Congreso, en Batabanó. “Él defendía el Cristianismo, yo el catolicismo. Él me hablaba de libertad, yo tenía temas vedados. Él no tenía miedo, yo sí y muchos”[26], escribió la mujer al cumplir 25 años de casados.

Miranda cuestionó al inicio la disidencia pública de su esposo, no por razones políticas, sino por el temor que se vivía en Cuba al levantar la voz. Él decidió priorizar su matrimonio y oró para que Dios abriera también los ojos de su esposa, dejando la situación en manos divinas, convencido de que no valía el éxito público si perdía su unión familiar. “Cristiano que tiene problemas en su matrimonio, es más vulnerable humanamente”, reflexionó.

El cambio de Miranda fue gradual. Con el tiempo, pasó de la duda a la admiración por la valentía de su esposo, hasta compartir públicamente sus ideas en redes sociales. Al cumplirse un año del 11J, expresó:

Dicen los más viejos que el 31 de diciembre de 1958 mucha gente gritaba: “¡Viva Batista!” Y el 1 de enero de 1959, esa misma gente gritaba: “¡Abajo Batista!” Piensa bien lo que vas a gritar… Este es tu tiempo y el timón está a punto de girar[27].

Desde el 11J, Miranda visibilizó más sus críticas al régimen cubano en redes sociales. Apenas 48 horas después de las protestas, publicó una “Carta a militares y policías cubanos”, motivada quizá por la agresión que sufrieron su esposo y su hijo Carlos Raúl a manos de uniformados. “Hermanos cubanos, con profundo dolor les he visto golpear a vuestros hermanos, no por voluntad propia sino por la orden de otros”, escribió. Señaló que los cubanos siempre se unieron frente a enemigos externos, pero si se enfrentaban entre sí ya no podía hablarse de defensa de la soberanía sino de una lucha por conservar el poder. Les pidió reflexionar sobre si debían seguir golpeando al pueblo. También cuestionó la legitimidad del gobierno: “La Constitución defiende una ideología y no al pueblo”. En medio del descontento, compartido por soldados, familiares y vecinos, expresó su esperanza de que militares honestos defendieran a los cubanos del “atroz desenfreno”, la esclavitud y la desesperanza[28].

El 15 de julio volvió sobre la actuación de los uniformados. Por esos días corrían en las redes las imágenes de policías disparando balas reales con pistolas reglamentarias contra la población indefensa, reclutas del Servicio Militar Obligatorio y simpatizantes del Socialismo con objetos contundentes marchando para agredir a los manifestantes. Miranda oró otra vez[29]:

Oro por los esclavos mentales de mi país, Cuba. Los que siguen órdenes a ciegas por falta de hombría, falta de criterio propio, miedo, conveniencia, hipocresía, sumisión, interés, ignorancia o engaño, y maltratan al pueblo sin piedad y con desenfreno.

Te pido que Tu gracia y perdón sean sobre ellos. Que sus ojos sean abiertos a la realidad, a la verdad, a la justicia, a la tolerancia, al amor.

Tú lo puedes hacer Señor, tu palabra dice:

Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos.

Por lo tanto, Señor, como mismo tocaste el corazón del Faraón para liberar a tu pueblo de la esclavitud, escucha hoy nuestras oraciones y líbranos a nosotros.

Convierte el corazón de piedra de los comunistas agresivos llenos de odio en un corazón de carne que sienta y padezca por su realidad y por su pueblo. Dales la oportunidad de arrepentirse.

En el nombre de Jesús te lo pido.

Días después, en otra publicación, detalló la Cuba que había presenciado el levantamiento popular. Socarronamente, la pastora decía querer hallar algo que cambiara su opinión sobre el anhelado cambio político. “En algún lugar debía aparecer eso bueno que ese grupo, minúsculo, defiende”.

La enumeración que seguía cartografiaba detalladamente el “paraíso” izquierdista: “Salud Pública. Colapsada. Medicinas. Insuficientes. Economía. Improductiva. Educación. Ideologizada. Políticos. Convocan a una guerra civil”. Los servicios de aguas negras la dejaron medio año esperando limpiar una fosa séptica desbordada. “Comunales. Las esquinas llenas de basureros por muchos días. Construcción. No hay materiales, las casas se caen por pedazos. Carreteras. Destruidas y sin intención de arreglarlas. Entretenimiento. Nulo. Comercio. Desabastecido”[30].

La lista siguió: “Constitución. Ideologizada y ‘exclusivista’: solo ampara a comunistas. Abogados. Atrapados por la Constitución. Iglesias. Cerradas y vigiladas. Medios de comunicación. Controlados. Libertad de expresión. Nula. Libertad de pensamiento. Nula. Objeción de conciencia. Nula. Libertad de movimiento”.

Para ella era imposible prosperar bajo el sistema, incapaz de leer y transformar la realidad a favor del pueblo:

Por la tristeza que me produce esta realidad, prefiero no continuar. Estoy del lado de la justicia, del derecho de cada cubano a vivir con dignidad. En esto se manifiestan los hijos de Dios y los del diablo: todo aquel que no hace justicia y no ama a su hermano, no es de Dios.

24 horas más tarde, Miranda volvió[31] sobre el despotismo del régimen. Lo hizo sobre el tropo propagandístico del “bloqueo yanqui” como presunto motivo de la ineficiencia castrista:

Si levantaran el embargo quizás habría más comida y medicinas.

Pero, seguiríamos sin Libertad, sin justicia, sin una constitución que defienda al pueblo del atroz gobierno.

Yo prefiero la libertad y la oportunidad de ser yo misma, y decir lo que pienso, sin miedo. Eso nunca será permitido bajo un régimen comunista, por lo que no lo apoyo, no lo defiendo, no colaboro, y sí lo denuncio.

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (Mateo 10:28).

A los dos días tecleó en su teléfono otra publicación[32] que conectaba la historia de la reina Ester con una suerte de deber ser de los ciudadanos cubanos para con el destino de la nación:

Los verdaderos valientes de Cuba NO son los que salieron a las calles el 11 julio a cumplir la orden presidencial de masacrar al pueblo con el respaldo de la policía uniformada y las armas en las manos. Los verdaderos valientes fueron los que salieron a las calles improvisadamente, desafiando leyes injustas, hambrientos, enfermos, desarmados, solo empuñando las ansias de Libertad.

Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? (Ester 4:14).

Miranda, desde mucho antes del verano de 2021 estaba vinculada a la oposición. Entre 2016 y 2017 escribió, para el blog de la organización Somos+. Allí dejó líneas contundentes:

¿Hasta cuándo habrá un solo partido que pretende representar a 11 millones y medio de cubanos, como si todos pensáramos igual? ¡Qué utopía! Ni en nuestras propias casas pensamos igual, imagínese un país de familias divididas y desangradas por la emigración.

¿Hasta cuándo no tendremos derecho a elegir a nuestro presidente, uno por el cual votemos, que se preocupe por la prosperidad del pueblo cubano, y no por la de un sistema político ejemplarizante? De sacrificios y limitaciones estamos hastiados. Cuba no necesita ser ejemplo, necesita dejar vivir a su pueblo.

¿Hasta cuándo gobernarán los mismos, perdidos en un laberinto y con todo un país a cuestas? El minotauro llamado Tiempo nos persigue y nos ajustará cuentas (…). Cuba es el país más envejecido de Latinoamérica, con el presidente más envejecido, la política más envejecida y el período especial institucionalizado[33].

Los artículos de la metodista apelaban a problemas del día a día. No hablaba a cenáculos, sino a gente sencilla, la que sufría el régimen cotidianamente, invisibilizada por una larga naturalización.

Por la muerte de Castro han decretado nueve días de duelo nacional. Ha muerto, pero parece que siguiera vivo. Y nosotros, que estamos vivos, parece que estamos muertos.

Muerto se puede estar de muchas maneras, no solo física o espiritualmente a causa del pecado, como Dios dice en su Palabra. Desde que hablamos bajito para expresar lo que creemos o no queremos meternos en problemas denunciando las injusticias que a diario se cometen en Cuba, podemos hablar de la muerte de la conciencia.

Hoy llevé a mi hijo menor a la escuela “Gerardo Domenech” ubicada en Jovellanos, Matanzas, y encuentro que no suena el timbre, pues no tienen electricidad desde ayer. Me acerco a una de las maestras y le pregunto cómo es que están dando clases sin luz en las aulas. Acaso no saben que la poca iluminación les está afectando la vista a nuestros hijos y esto es de por vida, pues ellos están en pleno desarrollo.

Pregunto entonces: “¿por qué no han arreglado la avería?” Ella me explica que no es avería, sino que la escuela tiene asignada determinada cantidad de kilowatts a consumir en un mes y que cuando los consumen, pues ya no les quedan más. Me refiere que se esfuerzan en ahorrar, que incluso se hacen autoapagones, pero aun así no es suficiente, no les alcanza, y que hasta el 5 de diciembre no tendrán más asignación de kilowatts.

Otras madres se quejan, entonces les pregunto: “¿seguiremos trayendo a nuestros hijos a la escuela para que de forma consciente y autorizada les acaben con la vista?” Ellas me miran como si fuera un extraterrestre al ver el denuedo con que hablo, y con esa expresión de muerte en la conciencia dicen: “nada se puede hacer, te meterías en problemas”.

Cómo pueden disponer de nuestros hijos en el horario de escuela para llevarlos a firmar un compromiso de darle continuidad al concepto de Revolución expresado por Fidel, involucrando a mis hijos en asuntos de matices políticos sin contar con los padres.

Claro, ellos lo saben, pero nosotros no, a Fidel lo mantendremos vivo y a nosotros tratarán de mantenernos muertos, con una conciencia insensible a la realidad de nuestro país. Y esto te lo digo yo, que estoy aquí[34].

En 2017 Miranda viajó al extranjero invitada por la ONG Cultura Inclusiva, representando a la sociedad civil, para trabajar por la integración de personas discapacitadas. Recibió capacitación en Perú y en República Dominicana. Aunque salió sin trabas a Perú, a su regreso unos militares la seleccionaron “al azar” en el aeropuerto de La Habana para un minucioso chequeo de Aduana.

Meses después, viajando a Dominicana, vivió algo similar. Al revisar su pasaporte, llamaron a un agente de la Seguridad del Estado, quien afirmó que Miranda “era de ellos”. La condujeron a una oficina y, tras notificarle que no podía viajar, finalmente la dejaron abordar el vuelo. Al regresar, fue “azarosamente” seleccionada para otro chequeo. Allí, sobre una mesa a la vista de otros pasajeros, hallaron un artículo de opinión suyo titulado “Desde el corazón” donde comparaba instituciones cubanas para personas con discapacidad con una que visitó en Dominicana.

Le decomisaron el texto por considerarlo “material contrarrevolucionario”. Miranda debatió por horas con varios oficiales, hasta que el jefe de la policía política del aeropuerto reconoció la falta de libertad de expresión en Cuba. El hecho ocurrió el 10 de octubre, día de la independencia.

A raíz de este incidente, incluyeron su nombre en la lista de “Regulados”, prohibidos de salir del país por “interés público”, según el registro del MININT. En 2023, la intercesión del obispo metodista Ricardo Pereira logró que la liberaran de esa sanción de carácter abiertamente político.

Macías López y Miranda tuvieron tres hijos. El mayor, Carlos Raúl, tenía 20 años al participar en el 11J junto a su padre. Pero sus divergencias públicas con el régimen tenían antecedentes.

Como muchos cristianos, desde 2019, en medio del aluvión propagandístico a favor de la nueva Constitución, el entonces adolescente de 18 años, Carlos Raúl, tomó su teléfono y grabó un video llamando a votar activamente en contra de la nueva Carta Magna. “No se queden en casa, ni digan que no les interesa el tema o que no se meten en eso”, instó. Añadió que se trataba de una oportunidad para expresarse, ya que el régimen simulaba tolerar la libre expresión. “Esta es nuestra oportunidad de hacer valer, de ir y defender lo que nosotros pensamos”, dijo, considerando que el miedo podía suprimirse porque “el voto es secreto”. Denunció cómo las autoridades captaban a estudiantes de bachillerato como “observadores” para el referendo del 24 de febrero de 2019; aunque la participación se presentaba como voluntaria, afirmó que se ofrecían incentivos como transporte y comida, escasos por la crisis permanente[35].

En su mensaje de seis minutos, criticó a cuadros intermedios del sistema: “Por ninguno voté yo”, dijo, acusándolos de sostenerse por “aplausos, doble moral o silencio”. A los líderes del Palacio de la Revolución reclamó: “No nos manipulen más (…) Los cubanos no somos bobos (…) tengan un poco de dignidad y quítense de esto. Ustedes tienen este país en la ruina. Mira las casas, esto parece una favela brasileña”. Cuestionó la exagerada campaña oficial por el Sí, mientras los defensores del No solo contaban con las redes y el costoso y lento servicio de 3G de ETECSA[36]. Ante quienes aconsejaban no involucrarse en política, respondió con firmeza: “Alguien tiene que pararse, así que aquí estoy yo, para pagar el precio, para decir la verdad cuando haga falta”.

Y las consecuencias llegarían después del 11J, cuando en 2021 autoridades de la Universidad Pedagógica “Enrique José Varona”, donde hacía la Licenciatura en Lengua Inglesa, lo amonestaron.

Macías López, educó su hogar en la verdad sabiendo que, por defenderla, sufrirían: “cuando nosotros comenzamos a hablar abiertamente sobre la situación en Cuba nuestros tres hijos estaban enseñados, desde Cristo, a amar la verdad, buscarla, defenderla, explicarla y compartirla”, dijo. En sus ideas resuenan el federalismo y el principio de subsidiaridad, donde la familia es la primera patria, luego la comunidad y, así, siguen mayores círculos concéntricos al ciudadano.

Macías López ha dicho que, si pasara lo peor, Dios tiene el control de la vida suya y la de su familia:

para nosotros el vivir es Cristo, y lo peor que pudiera pasar es la muerte, pero si es por Él, incluso morir es ganancia. Vivimos de esa manera, al filo del peligro, sabiendo que hoy estoy acá pero que quizás cuando salgamos ahorita ahí nos pueden detener y encarcelar.

Y recordó a los presos del 11J, enjuiciados “de manera brutal, ilegal, arbitraria”. Dijo saber a lo que se exponían él, su esposa y sus hijos[37].

En esa misma entrevista, preguntado sobre cómo era la Cuba que soñaba, el pastor contestó:

Sin renunciar al futuro que construimos desde el presente, yo soy más del hoy, del ahora. No me puedo sentar pasivamente a esperar que otros construyan, desde mi condición de cristiano, desde mi civismo, porque soy un ciudadano de Cuba, ya estoy construyendo desde mi libertad personal la Cuba que sueño para el futuro. Oro por eso, soy cristiano de acción y aunque estoy viviendo en estos momentos dentro de la jaula que es mi país por sus estructuras políticas, vivo en libertad. No necesito ir al futuro para vivir en libertad.

En agosto de 2023, en el mayor éxodo de la historia nacional, Macías López predicó un duro sermón. Dijo, con pesar, que “comenzar de cero es parte de la idiosincrasia del cubano”. Habló, además, del ciclo enfermizo que enfrenta la mayoría de los exiliados: el castrismo controla desde la venta de alimentos hasta el acceso a Internet; y para que no se desnutran los familiares que quedan atrás, el exiliado promedio envía comida a Cuba por tiendas virtuales del régimen o sus simpatizantes, o mantiene comunicación pagando caras recargas de datos móviles a ETECSA[38].

Mientras, el Estado vendía mes a mes una cuota alimenticia para que la familia “subviviera”; debía mantener vivo al rehén, sin él no hay dinero del exterior. Comida suficiente para no morir por inanición, pero no tanta para que piensen en abstractos como la libertad.

La migración tiene varios fines para el castrismo: salir del que grita y revuelve a otros; y sembrar futuros remesadores. El éxodo para el totalitarismo es fiesta y tiempo de siembra.

Macías López dijo desde el púlpito: “dólares, rublos y euros ganados bajo condiciones capitalistas, que finalmente terminan, sin quererlo, apuntalando el improductivo y cadavérico modelo económico socialista”. Y añadió, como en una confesión pública que hablaba por millones: “aspirar a darle a nuestros hijos un futuro mejor, es, desde hace mucho tiempo, no sólo encomiable, sino también una necesidad inevitablemente ligada a nuestra nacionalidad”. A finales de 2024 salió, junto a su familia, hacia Brasil a pastorear una iglesia en ese país.

  1. Kino, “Carlos Macías: un pastor en el 11J”, vídeo de YouTube, 11 de julio de 2022, https://n9.cl/j5degj.

  2. Carlos Raúl Macías López, “Un hermano cristiano, dijo que los pastores…”, Facebook, 25 de julio de 2021, https://n9.cl/2rt97b.

  3. Kino, “Carlos Macías: un pastor en el 11J”.

  4. Ibíd.

  5. América TV, “Desgarrador testimonio de joven que perdió a su madre por Coronavirus en Matanzas”, video de YouTube, 8 de julio de 2021, https://bit.ly/3MaKaTV.

  6. Las citas no referenciadas en este capítulo pertenecen a una entrevista con el autor.

  7. Acuñado por el pensador Dagoberto Valdés, refiere al deterioro de la subjetividad personal y su manifestación como atrofia o parálisis de las capacidades del individuo para ser él mismo y no copia de otros. Dagoberto Valdés Hernández, “El daño antropológico en Cuba”, Revista Vitral, n.º 74 (julio‑agosto 2006), Centro Convivencia, https://lc.cx/Vsj4BR.

  8. Entrevista con el autor.

  9. Carlos Raúl Macías López, “Que alguien me explique por favor”, Somos+ Blog, 9 de diciembre de 2015, https://n9.cl/0ya9h.

  10. Ibíd.

  11. Ibíd.

  12. Carlos Raúl Macías López, “La Espada de Damocles”, Somos+ Blog, 9 de diciembre de 2016, https://n9.cl/w6r56.

  13. Carlos Raúl Macías López, “A destiempo”, Somos+ Blog, 2 de abril de 2016, https://n9.cl/5arh6.

  14.  Carlos Raúl Macías López, “Desde el concepto y hacia la actitud”, Pensamientos a contracorriente, Facebook, 1 de noviembre de 2017, https://n9.cl/hv1iv.

  15. Carlos Raúl Macías López, “Los derechos de Pablo como ciudadano”, Pensamientos a contracorriente, Facebook, 31 de mayo de 2018, https://n9.cl/mgaxwq.

  16. Hechos 22: 22-29, Hechos 16: 37-38, Hechos 23: 1- 5 y Hechos 25: 1-12.

  17. Carlos Raúl Macías López, “¿Qué estás pensando?”, Pensamientos a contracorriente, Facebook, 5 de junio de 2018, https://n9.cl/0ippd.

  18. Fragmentos del sermón “Nunca la ignorancia ha sido buena consejera: fe cristiana y política”, de Carlos Macías López en la Iglesia Metodista de Jovellanos, Facebook, 22 de julio de 2018. Publicación actualmente en archivos del autor, no disponible en línea.

  19. Carlos Raúl Macías López, “Sujeción al gobierno: un dilema no resuelto”, Pensamientos a contracorriente, Facebook, 16 diciembre 2019, https://n9.cl/vhfur.

  20. Carlos Raúl Macías López, “Y el dinero dónde está”, Facebook, 4 de julio de 2019, https://n9.cl/nlfb5z.

  21. Carlos Raúl Macías López, “La verdad no puede estar definida…”, 14 de junio de 2023, Facebook, https://n9.cl/ayqyp5.

  22. Carlos Raúl Macías López, “Autoridad, según la Biblia…”, Facebook, 14 de junio de 2023, https://n9.cl/4xqgn4.

  23. Carlos Raúl Macías López, “Siempre han existido dos tipos de cristianos…”, Facebook, 18 de junio de 2023, https://n9.cl/ul72n.

  24. Carlos Raúl Macías López, “El oprobioso sistema comunista…”, Facebook, 19 de junio de 2023, https://n9.cl/wf1mr.

  25. Carlos Raúl Macías López, “Cuba es el único país del mundo…”, Facebook, 19 de junio de 2023, https://n9.cl/k9r8b.

  26. Arlenys Miranda Mesa, “Él era el médico de IV Congreso, un Pre en el campo en Batabanó. Yo, la teacher del Pre…”, Facebook, 28 de abril de 2023, https://n9.cl/zqwtc.

  27. Arlenys Miranda Mesa, “Dicen los más viejos, que el 31 de diciembre 1958 mucha gente gritaba…”, Facebook, 15 de julio de 2022, https://n9.cl/w7361r.

  28. Arlenys Miranda Mesa, “Carta a militares y policías cubanos”, Facebook, 14 de julio de 2021, https://n9.cl/dnzvi.

  29. Arlenys Miranda Mesa, “Oro por los esclavos de la mente de mi país Cuba”, Facebook, 15 de julio de 2021, https://n9.cl/whuc4.

  30. Arlenys Miranda Mesa, “Hoy me he levantado con el ánimo de…”, Facebook, 20 de julio de 2021, https://n9.cl/wenwv.

  31. Arlenys Miranda Mesa, “Si levantaran el embargo quizás habría…”, Facebook, 21 de julio de 2021, https://n9.cl/qwbt8h.

  32.  Arlenys Miranda Mesa, “Alimentando la conciencia”, Facebook, 23 de julio de 2023, https://n9.cl/7hjrqd.

  33. Arlenys Miranda Mesa, “Yo tengo una pregunta”, Blog Somos +, 4 de octubre de 2016, https://n9.cl/vrdox.

  34. Archivo del autor.

  35. Redacción de CiberCuba, “Joven cubano de 18 años sobre referendo constitucional: ‘Seamos valientes y vamos a votar que NO’”, CiberCuba, 11 de febrero de 2019, https://n9.cl/6t7c4.

  36. Aun así, hubo reportes de que el Estado bloqueaba mensajes con la palabra No, previo a la votación. Ver Periódico Cubano, “ETECSA censura mensajes en contra del referendo Constitucional”, Periódico Cubano, 7 de enero de 2019, https://n9.cl/a18gp.

  37. Kino, “Carlos Macías: un pastor en el 11J”.

  38. Carlos Raúl Macías López, “Hablemos de ciudadanías” (Predicación), Facebook, 27 de agosto de 2023, https://n9.cl/k2yup.

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