
Yo quisiera que me explicara qué cosa es eso de la dignidad, de la que le oigo hablar a cada rato, me decía hace unos años en el comedor de la casa un estudiante de arte.
De los más capaces y cultos, por cierto. Me quedé pasmado.
¿Hay que explicar qué es la dignidad? ¿O qué cosa es estar enamorado?
Ya decía un escritor francés que mucha gente nunca se hubiera enamorado si no hubiera oído hablar de eso antes.
En efecto, hay muchos conceptos que parecen intuitivos, pero no como si estuviéramos todavía en la cueva. Dependen de la experiencia cultural y personal. Se aprenden.
Un tiempo después los padres del estudiante fueron acusados y encarcelados por un supuesto delito de corrupción.
Inútil farsa: al cabo de meses fueron liberados y exonerados y les devolvieron todas las propiedades confiscadas.
La huella de este abuso ha sido imborrable. Pero tuvo una buena consecuencia: el joven comprendió qué es la dignidad, sin necesidad de discursos.
La persona humana reclama respeto.
Todo lo que necesitas es amor, decía The Beatles.
Pero es que el amor comienza por el respeto.
Martí hablaba del respeto y el cariño, en ese orden.
En el estado actual del mundo, demandar amor ya no es real ni para la pareja en la cama.
Pero qué va, la Persona no se rinde.
O casi no se rinde.
Llega un momento en que Algo que está dentro se subleva y exige respeto, a cualquier precio.
Y no sólo en la relación interpersonal. También en la social.
Siempre irónicos, The Beatles comienzan esa canción con una alusión a La Marsellesa.
Querían señalar que el amor no va a aparecer fuera de la relación interpersonal; tal vez más allá de la cama, pero nunca en la calle de la política o de la acción social.
Los anglosajones siempre se han entendido y entretenido con las jerarquías. La fraternidad sería un mito francés.
Y también cubano.
Aquí se ha proclamado nada menos que el culto a la dignidad plena del hombre.
Vemos, en efecto, que se nos propone un culto, al menos en la acepción de aquello que debe ser cultivado.
El socialismo debiera ser una fraternidad.
Pero al eliminar todas las libertades civiles, reduce la fraternidad teórica a la realidad de una masa de individuos sin respeto por sí mismos.
No puede haber respeto donde no hay libertades, empezando por la libertad de decir que no hay respeto.
Mariano Rodríguez, comunista desde antes de 1959, pintó aquellas plazas revolucionarias repletas de caricaturas humanas pegadas unas a otras, casi sin cuerpo y sin rostro, presididas por un Gallo Enorme.
La dignidad del artista le impide ser insincero aun cuando quiere decir lo contrario. El arte tiene su dignidad, inviolable.
No sea usted un zombie entre las patas de un animal. Sea usted gallo, y no hablamos de género desde luego. Anuncie la llegada de la dignidad plena, lance su quiquiriquí.
Vayamos poco a poco, en el orden personal y en el social.
No espere amor de nada ni de nadie sin respeto por su dignidad.
No espere dar amor a nada ni a nadie sino a partir de su dignidad.
Todo lo que usted necesita es ejercer su dignidad.
Y si es cubano, dignidad plena.
