
El Partido Revolucionario Cubano fundado por los emigrados con la dirección de José Martí, consistía en un conjunto de clubes independientes esparcidos por Estados Unidos y el área del Caribe, y por células desde luego clandestinas por toda Cuba. Las células se alzaron en un solo día a la orden de Martí. Los clubes auxiliaron con armas y hombres. No conozco un solo partido ni dirigente en toda la historia que pueda presentar semejantes resultados.
Pero no se trataba de una conspiración militar exitosa, sino un partido político con una rica vida en los clubes. No existía ninguna publicación única. Las asociaciones de clubes podían destituir al Delegado, que era elegido anualmente en votación secreta. El partido juntaba a socialistas como Carlos Baliño y a enemigos del socialismo como Rafael de Castro Palomino, cuyo libro contra las comunas utópicas fue prologado por Martí. La diversidad social e ideológica no impedía la unidad de pensamiento y acción: la facilitaba. El tabaquero y el dueño de la tabaquería coincidían en la necesidad de la independencia.
Las Bases del Partido presentaban una idea compartida de la vida política, económica y social que era su verdadero objetivo, una vez lograda la independencia.
Examinemos el artículo 4.
El Partido Revolucionario Cubano no se propone perpetuar en la República Cubana, con formas nuevas o con alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud.
Estas son las propuestas:
No al espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia.
Trabajo real y equilibrio de las fuerzas sociales.
Ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre.
Ni mayimbes ni burócratas, ni trabajo de mentirita, ni injusticia social: ejercicio libre, y respetuoso del otro, de las capacidades individuales.
El artículo sexto dice:
El Partido Revolucionario Cubano se establece para fundar la patria una, cordial y sagaz, que desde sus trabajos de preparación, y en cada uno de ellos, vaya disponiéndose para salvarse de los peligros internos y externos que la amenacen, y sustituir al desorden económico en que agoniza con un sistema de hacienda pública que abra el país inmediatamente a la actividad diversa de sus habitantes.
Como hemos visto el grupo independentista, desde sus trabajos de preparación y en cada uno de ellos, excluía la dictadura y la burocracia, para permitir que el país trabajara en la independencia de cada cual. Intentaban fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia.
El genio de Martí advierte en ambos artículos de unos peligros de fracaso que, desgraciadamente, se dieron. Y que seguimos pagando hoy.
Nos ocuparemos de esa profecía en un próximo trabajo.
