
La noticia llegó el miércoles 18 de abril de 2019: el pastor Ramón Rigal, robusto y de espejuelos, y su esposa, Addya Expósito, bajita y recia, fueron detenidos en la mañana. No eran desconocidos para la ciudad de Guantánamo; ganaron notoriedad en 2017, al enfrentar un primer juicio por practicar educación en casa con sus hijos Joel y Ruth.
La detención de aquel miércoles ocurría por el mismo motivo y quebraba la quietud provinciana de la urbe. Rigal y Expósito se negaban a llevar a sus hijos al sistema escolar, bajo control estatal, por la propaganda ideológica y el ateísmo en las aulas y el bullying a niños cristianos. La gota que colmó el vaso fue la patada en el estómago que recibió Ruth en la escuela, en medio de burlas por su fe.
2016
Desde 2015, y con más firmeza en 2016, Ramón y Addya consideraron que el sistema escolar cubano no se alineaba con sus principios de fe y tradición, por lo que decidieron encargarse directamente de la educación de sus hijos. Hallaron una alternativa en el Programa de Educación a Distancia del colegio cristiano Hebrón, de Guatemala, al que aplicaron y fueron aceptados.
Su decisión provocó una pequeña revolución vecinal: lideraron a unas nueve familias que retiraron a sus hijos de las escuelas estatales y comenzaron a practicar el homeschooling. Ese mismo año, un teniente de la PNR, Juan Heredia, citó a Rigal y les amenazaron con quitarles la patria potestad. “Nos amenazaron con que, si no nos llevaban a la escuela, a ellos los metían presos y a nosotros nos llevaban a la ‘Casa Patria’”, relató su hija Ruth.
Pese al ultimátum, el matrimonio no cedió. Visitaron varias veces la Dirección Municipal de Educación de Guantánamo en busca de una solución, sin obtener respuesta. Afirmaron que el sistema violaba su derecho a educar a sus hijos según su fe, un derecho que, como recordaron, está protegido por el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Durante sus entrevistas con las autoridades invitaron a los funcionarios a su casa para mostrarles sus métodos educativos, pero ninguna invitación fue aceptada.
2017
El primer proceso judicial y sanción contra Addya y Ramón, se dio en el Tribunal Municipal de Guantánamo el 25 de abril de 2017. Hubo muchas irregularidades, entre ellas, que el Tribunal les negó el derecho a declarar, violando al Artículo 312 de la Ley de Procedimiento Penal. La condena fue expedita. Él a un año de prisión preventiva y ella a un año de prisión domiciliaria.
Las otras nueve familias no fueron sancionadas, pero quedó claro que en Cuba los padres no tenían derecho a dar a sus hijos otra educación que la controlada por el Estado. La práctica del homeschooling es común en varias naciones de Occidente, pero está prohibida en la isla.
El periodista Manuel Alejandro León reportó el juicio de 2017, y sus revelaciones probaron un pensamiento de barricada en la justicia revolucionaria. El fiscal que sancionó a Addya y Ramón dijo que la educación en casa no estaba permitida en la isla “porque tiene una base capitalista”, y que solo los maestros estaban capacitados “para inculcar valores socialistas”.
El tribunal condenó a la pareja por “actos contrarios al normal desarrollo del menor” a un año de prisión domiciliaria. El veredicto provocó una manifestación frente a la sede diplomática de La Habana en Washington DC. Niños y mujeres en su mayoría portaban carteles en inglés. Pedían a Cuba libertad para que los padres educaran a sus hijos según su fe, principios y valores.
En un vídeo de 2018, publicado por la Asociación por la Defensa Legal de la Educación en Casa (HSLDA, por sus siglas en inglés), Ramón denunció que el Estado no los quería en el país, pero tampoco los dejaba salir. HSDLA recogió más de 30 mil firmas en la web CitizenGo[1] exigiendo el fin de la violación del derecho de las familias cubanas a educar a sus hijos.
2019
Tras cumplir las sanciones del primer proceso, el matrimonio pastoral sostuvo la convicción de asumir la educación de sus hijos. Ante el acoso de las autoridades, previeron que cosas peores podrían sucederles y compraron pasajes para volar a Guyana el 15 de abril de 2019, al exilio.
Pero el 13, la policía política reapareció con una citación oficial. Ya habían vendido muchas pertenencias para costear el viaje. Explicaron su plan, y los agentes les aseguraron que no había problema alguno. Mintieron. El día 15 les prohibieron abordar: fueron regulados. Al día siguiente los detuvieron en su casa, registraron la vivienda y confiscaron una laptop, programas educativos, materiales religiosos, discos duros y música cristiana.
Un nuevo juicio se celebró el 22 de abril. Ramón recibió una condena de dos años, uno por liderar una iglesia no reconocida oficialmente. Addya fue sentenciada a un año y medio.
Desde entonces, seguí de cerca el caso para la prensa. En agosto logré llegar a Guantánamo para entrevistar a su hija, pero la policía política y la PNR me detuvieron e interrogaron, levantaron un acta, incautaron mi celular y me deportaron a Santiago de Cuba. Cinco horas de arbitrariedades.
Entre la detención y el juicio exprés hubo solo 48 horas. 30 minutos antes se les notificó el inicio del proceso. Sin abogado, los sentenciaron ese mismo 22, acusados de “actos contra el normal desarrollo del niño, asociación ilícita y asociación para delinquir”[2]. El tribunal, cercado por un despliegue policial, impidió la entrada del abogado Roberto de Jesús Quiñones, que fue golpeado y arrestado —fue, además, el primer caso de un periodista, profesión que también tenía, encarcelado durante el mandato de Díaz-Canel.
Cuando inició el juicio a las 2:27 p.m. se le negó la entrada a Rut, la hija mayor. Junto a su abuela, mantuvo informada a la prensa. A su teléfono, recargado por simpatizantes, llegaban mensajes de aliento. Contestaba con voz firme y clara. Si algo no entendía, lo consultaba.
Vivió su primera adolescencia a la sombra de la prisión de sus padres. No debió ser fácil. Pero en esa tormenta, en su Facebook aparecían selfies con amigas y primas. No la abandonó la ternura.
Fuera y dentro de Cuba
El 20 de abril de 2019, la ONG británica CSW pidió la liberación de Ramón y Addya. Expresó preocupación por el juicio sumario y la posibilidad de que enfrentaran largas condenas, dejando a sus hijos bajo el control del Estado. Llamó al Gobierno a garantizar que todos los niños pudieran estudiar sin acoso, más allá de la fe de sus familias. Recordó que los hijos del matrimonio estaban inscritos en una escuela cristiana privada en Guatemala y cursaban su educación en línea.
CSW explicó que Ramón justificó su decisión de educar en casa al rechazar, como cristiano, el adoctrinamiento socialista y ateo en las escuelas. Afirmó haber recibido reportes reiterados sobre el acoso escolar a hijos de pastores con, en muchos casos, graves secuelas psicológicas. Y señaló que varias iglesias habían denunciado por años la ausencia de opciones educativas en la isla.
El 24 de abril, USCIRF condenó las sentencias contra el matrimonio y denunció que el acoso a cristianos por practicar homeschooling era parte de una ofensiva contra la fe.
En mayo de 2019, senadores republicanos como Mike Braun, Marco Rubio, Ted Cruz y Tom Cotton se unieron a las denuncias, condenando en una resolución conjunta al castrismo por castigar penalmente a dos padres que intentaban educar a sus hijos en casa.
Pero también surgieron voces en contra.
Un perfil de Facebook vinculado al blog oficialista La Guantanamera celebró la condena, acusando a los pastores de atentar contra el desarrollo infantil. Un medio español reportó que el activista LGBT Roberto Ramos Mori ridiculizó públicamente la situación de la familia al comentar “Que oren, que Dios proveerá”, en un vídeo con el testimonio de Ruth, la hija del matrimonio[3].
En ese contexto, conversé con líderes de la LEC. Al constatar que el tribunal ignoraba el debido proceso, decidieron pronunciarse públicamente. El 3 de mayo la denominación publicó un comunicado apoyando el derecho de los padres a educar a sus hijos en sus principios; también se pidió apoyo internacional y a las autoridades una solución justa para la familia.
Para entonces, entidades como Prisoners Defenders ya habían reconocido a Ramón y Addya como presos de conciencia. El pronunciamiento de la LEC se convirtió en el respaldo institucional público de una organización religiosa a prisioneros políticos en mucho tiempo.
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El bullying escolar por motivos religiosos apenas fue abordado en los medios independientes, y mucho menos en los estatales. Ese fenómeno, presente en el sistema escolar castrista, colmó la paciencia de Ramón y Addya cuando se burlaron de Ruth por su fe y la patearon en el estómago.
No se trató de un caso aislado. En esas fechas circularon testimonios de niños de la comunidad judía Bnei Anusim en Nuevitas, Camagüey; de otros vinculados a la Asociación Cubana para la Divulgación del Islam, en Holguín; y de hijos de los Yorubas Libres de Cuba, en el centro del país. También se reportaron casos frecuentes entre los Testigos de Jehová.
Mario Félix Lleonart documentó esos abusos durante años desde el Instituto Patmos. A su juicio, aunque educar en casa requería preparación para enseñar Matemática, Gramática o Biología, el caso de Ramón y Addya trascendía el debate técnico sobre el homeschooling. Consideró que era posible no apoyar la educación en casa y, a la vez, rechazar el monopolio estatal sobre la enseñanza, ejercido en Cuba para garantizar la sumisión de los jóvenes. Afirmó que si el matrimonio tuviera la opción de enviar a sus hijos a colegios evangélicos —que existieron antes de la Revolución— probablemente no habrían optado por el homeschooling.
Según él, el conflicto comenzó y terminó en el terreno de los principios, entre los valores que el Estado impuso y los que se enseñaban en los hogares. Incluso en materias básicas, denunció la presencia de adoctrinamiento político en materiales de lectura de todos los niveles educativos.
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El 8 de julio de 2019, trasladaron a Ramón al régimen de severidad en la cárcel de Guantánamo, donde cumplía sus dos años. Según relató su hija Ruth, desde entonces solo recibió visitas una vez al mes y no le permitieron trabajar, ni siquiera dentro del penal. En julio, tras varios meses sin contacto, pudo reencontrarse brevemente con su esposa.
Addya sí logró comenzar a trabajar en la enfermería de la prisión y mantuvo comunicación frecuente con sus hijos. Para el 18 de octubre de 2019, esperaba obtener la libertad condicional. Ramón envió una carta al Tribunal de Guantánamo solicitando que permitieran a su esposa reunirse con los niños, quienes quedaron bajo custodia de los abuelos.
Ruth contó que su hermano Joel enfrentó agresiones frecuentes en la escuela, y quedó traumado tras ver a su padre esposado durante el arresto. Mientras ella compartía su historia, se dirigía a una biblioteca, en medio de los exámenes que un grupo de profesores le aplicaba para reinsertarla en noveno grado en septiembre. Dijo que ambos superaron las pruebas con buenos resultados[4].
En diciembre de 2019, ya reinsertada en una secundaria básica tras aprobar los exámenes de nivelación, Ruth dijo haber vencido las asignaturas exigidas por el MINED, y destacó especialmente su rendimiento en Matemáticas gracias al método del colegio Hebrón. Aunque acusaron a sus padres de impedir su desarrollo, demostró lo contrario.
El Estado, sostuvo, fue quien realmente obstaculizó su crecimiento. Lamentó que, llegada la Navidad, su familia siguiera rota y a su madre aún le negaran la libertad condicional. Aquella vez, solo la consoló saber que el jueves siguiente podría ver a su padre, aunque en prisión le advirtieron que la visita duraría “cinco minutos nada más”.
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La apelación de la pareja fue desestimada. La libertad condicional de Addya no llegó en octubre de 2020. Ante la inacción, siete intelectuales y artistas evangélicos cubanos decidimos actuar. Firmamos una carta abierta al régimen, que se conoció mediáticamente como La Carta de los Siete. Los escritores y periodistas Amir Valle, Alberto Garrido, Yaiset Rodríguez, Sacramento José Acebo, Antonio Lorenzo, el realizador C. J. Martínez y yo denunciamos las arbitrariedades cometidas en el caso de Ramón y Addya, junto con otros atropellos contra la sociedad civil.
En uno de sus fragmentos, la carta decía:
Exigimos el fin de las agresiones contra la familia Rigal-Expósito, la libertad para escoger la educación que los padres cubanos deseen para sus hijos, así como la descentralización de la enseñanza en Cuba a todos los niveles. Reconocemos el rol del Estado en el monitoreo de instituciones docentes, pero no como dueño exclusivo de la educación.
Es un derecho de todas las personas y una responsabilidad de la familia, la sociedad y el Estado. En ese orden, y no al revés.
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Mario Félix Lleonart destacó, en una charla sobre el tema, que el caso de Ramón y Addya había puesto en evidencia uno de los objetivos prioritarios del sistema totalitario cubano: dominar a los ciudadanos desde la infancia, la cual el Estado considera uno de sus bastiones fundamentales.
Explicó que los pastores, al practicar el homeschooling, se convirtieron en un ejemplo visible de resistencia, algo que el régimen intentó sofocar con medidas judiciales y una dura prisión, que sirvieron de escarmiento para disuadir a otros. Las autoridades tomaron medidas para evitar que la familia pudiera escapar a Guyana, con órdenes provenientes de las más altas instancias del gobierno. Además, afirmó que las familias cercanas a Rigal y Expósito, que se interesaban por el homeschooling, temían represalias, lo que llevó a que los hijos fueran enviados a las escuelas estatales. Según Lleonart, el caso de este matrimonio debía hacer reflexionar a la sociedad.
Sobre la situación educativa en Cuba antes de 1959, consideró que la solución a las insatisfacciones con el sistema educativo actual sería restaurar la presencia de administraciones públicas, confesionales y privadas en el país. Para él, las iglesias deberían exigir no solo la liberación de los pastores, sino también el derecho a reestablecer colegios y a decidir sobre la educación de los hijos. Propuso que los terrenos del Colegio de Yaguajay, ocupados por empresas estatales, se devolvieran a la Convención Bautista de Cuba Occidental. También mencionó que los metodistas en Santa Clara debían demandar la restitución del edificio de su antiguo colegio, ocupado ilegalmente por el PCC.
Finalmente, sobre el comportamiento del Estado una vez que los pastores cumplieran su condena, opinó que probablemente permitiría su salida del país, pero destacó que lo más importante sería que las iglesias se convirtieran en agentes de cambio, exigiendo el fin del monopolio estatal sobre la educación. Para Lleonart, el ejemplo de Ramón y Addya era un símbolo de libertad, un fuego que el régimen no pudiera apagar, y que inspirara una lucha por la libertad educativa en la isla.
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Un antecedente de educación fuera del sistema estatal ocurrió en 2011, entre cristianos replegados en un retiro en la Iglesia Pentecostal de Infanta y Santa Marta, La Habana. Motivado por la prédica apocalíptica[5] de Braulio Herrera, pastor separado de su cargo en las Asambleas de Dios, el encierro levantó preocupaciones legales y de seguridad: entre los acantonados había varios menores.
En la mañana se les daban tiempos de estudio de Historia, Matemáticas, Español, Inglés, materias en el sistema escolar estatal para los niños; y también de temas bíblicos[6]. Aunque inadvertido por lectores del momento, esbozó un caso para la educación infantil fuera del centralizado sistema escolar. Había capacidad y voluntad de hacerlo. En el retiro había profesores que trabajaban secularmente, de manera que estaban capacitados para impartir las materias. Sin ser idénticas a las de escuelas estatales en lo ideológico, se hacían según la edad y el grado de cada niño.
Así permanecieron por meses. Los acantonados afirmaban que no sabían cuánto tiempo ocuparían el templo. Dependía de la revelación de Herrera. Aunque la ocupación era ilegal y amen de quejas de las Asambleas de Dios, el régimen se limitó a acordonar la zona para que nadie se sumara al retiro. Finalmente, un grupo de cristianos de iglesias evangélicas sacaron a los seguidores de Herrera.
El portal independiente NeoClub Press leyó el suceso como muestra de la de descomposición del totalitarismo, al que ya se le iban de las manos múltiples eventos[7].
2020
Llegó el 2020 y con él el COVID-19. El mundo paralizó aeropuertos, negocios, escuelas. En ese contexto, el escritor cubano exiliado Luis Felipe Rojas publicó en Facebook:
Las paradojas de la vida. No hay día que no piense en cómo el régimen cubano condenó en abril de 2018 a dos y a un año y medio de cárcel a los pastores Ramón y Addya, respectivamente, por educar a sus hijos fuera del adoctrinamiento ideológico. Hoy, la pandemia del nuevo COVID-19 ha obligado a casi el mundo entero a que los educandos tomen clases a distancia. La práctica del homeschooling ha convivido con la educación regular sin que por ello las familias sean condenadas por los Estados, a menos que sean gobiernos autoritarios. Las cosas de Dios.
El MINED había pedido a los padres cubanos que acompañaran a los hijos en el cumplimiento de actividades orientadas en teleclases, trasmitidas durante la cuarentena. Esos contenidos a evaluar una vez reabiertas las aulas. ¿Qué era eso sino la metodología de la educación en el hogar?
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Addya fue liberada a las cinco de la tarde del 28 de marzo de 2020 en Guantánamo. Con el coronavirus, Addya dijo que había “una revolución”, en referencia a las malas condiciones sanitarias en el reclusorio de mujeres donde estuvo. Volvió con su familia al aprobarse su aplazada libertad condicional faltando 17 días para cumplir su año de prisión.
Ella esperaba que a Ramón le dieran “la mínima”, para que pudiera trabajar en una granja, fuera de la cárcel, en la última parte de su condena —lo que le habían negado continuamente. Él fue excarcelado tres meses después, en junio de 2020. Pero debía extinguir la condena en reclusión domiciliaria. En un mensaje divulgado por la prensa independiente, agradeció a quienes lo apoyaron, aún sin conocerlo personalmente, durante el tiempo que estuvo preso[8]. Ramón volvió a liderar su dispersa iglesia.
Cuando la historia de Addya y Ramón parecía llegar a su fin, surgió un caso similar en China. Según CBN News, un tribunal en la provincia de Fujian citó al pastor You Guanda y a su esposa, de la iglesia Dianqian en Xiamen, para comparecer el 23 de septiembre. La iglesia Dianqian era acosada por el Estado, que demolió sus instalaciones después de que el pastor y otros miembros adquirieran un espacio para educar en el hogar[9].
En junio de 2021 Ramón extinguió su sanción. Pero las desventuras de su familia, rota por la falta de libertades religiosa y educativa, se sellaba como una herida: con la marca visible.
2022
La familia volvía a respirar, pero afuera nada cambiaba: el sistema negaba el derecho de los padres a elegir la educación de los hijos, y a registrar nuevas iglesias, como la liderada por el matrimonio.
En agosto de 2022 mi familia y yo salimos al exilio después de años de persecución por mi periodismo. Allí recibí unas notas de audio vía WhatsApp. ¡Era Ramón Rigal! Quería agradecer la cobertura sobre su familia por varios años, especialmente en Diario de Cuba.
Seguía en la ciudad de Guantánamo, pero entonces con la Iglesia Metodista, que le había ofrecido cobertura legal para continuar pastoreando. Él lo había aceptado como una protección ante la furia de las autoridades con las iglesias no inscritas en el Registro de Asociaciones. El mensaje del pastor transpiraba una fortaleza que solo vive en la esperanza:
Ha pasado el tiempo y podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la mano de Dios estuvo ayudándonos y guiándonos en esta situación desde el primer momento que fuimos detenidos. A pesar de la gran angustia, por la separación del uno del otro y de los niños, Dios siempre estuvo en control. Pasaba mucho tiempo orando y suplicando delante de Dios. ¡Cuánto dolor! Pero ahí estaba el buen Espíritu confortándonos y consolándonos en todo tiempo.
La separación era más dolorosa que estar encarcelados. En la prisión, con Su gracia, Dios estuvo protegiéndonos, nos guardó de conflictos. Nunca tuvimos problema alguno. Los compañeros de celda nos respetaban por nuestros testimonios, y predicábamos la Palabra con nuestra voz y acciones, sabiendo que la mejor prédica es la perseverancia en mantener una conducta recta todo el tiempo y en todas las áreas, como escribió el Apóstol Pablo en su carta a los filipenses.
En medio de estas aflicciones las visitas de mi familia con los niños y hermanos de la iglesia, las visitas conyugales, eran nuestros oasis. Aprendimos a aprovechar cada instante, para llenar de recuerdos hermosos nuestras mentes, a descansar más que nunca en la oración, porque cuando había problemas en la familia, solo podíamos orar.
Damos gracias a Dios por todos los hermanos que nos apoyaron espiritual y materialmente. A mis niños, mis suegros y mi madre no les faltó nada mientras estábamos presos mi esposa y yo. Las ayudas de los hermanos eran generosas.
Las jabas con alimento y aseo que llegaban a la prisión servían para mí y hasta para compartir con algunos reclusos que no recibían visitas familiares. Constantemente nos llegaban cartas enviadas de diferentes países (aún nos siguen llegando), hermanos que, aunque no nos conocían hicieron suyo nuestro dolor; hermanos de acá, de diferentes iglesias en Cuba, también nos enviaban exhortaciones; pastores se preocupaban por nuestro caso y oraban ante sus congregaciones por nosotros. Nuestra congregación oraba todo el tiempo por nosotros; sentíamos su apoyo.
¡Oh!, cuán grande es Su misericordia. Todo esto nos fortalecía, nos daba a entender que no estábamos solos. Cuán hermoso es el pueblo de Dios.
Predicamos todo el tiempo que estuvimos presos, y testificamos a todos del arrepentimiento del pecado, de la fe en Dios y del juicio venidero. Mi esposa fue usada para ministrar liberación y sanidad a otras encarceladas; pudieron ver el poder de Dios.
Proclamamos el evangelio a los presos. Aun algunos nos llaman por teléfono y, cuando salen de pase, piden les visitemos. La semilla del evangelio fue sembrada en esos lugares.
La escritura de Ramón remitía al espíritu de las cartas paulinas: quería contar mucho de lo que Dios hizo con él y su esposa. En el peor escenario posible, sus palabras tenían el fin de dar aliento, reafirmar que Jesús es rey; la hermosa contradicción de la fuerza en Cristo en nuestra debilidad.
Semanas después detalló que, como en la segunda carta a Timoteo, sentía que debía ser sobrio en todo, soportar aflicciones, evangelizar, cumplir con su ministerio.
Mi espíritu enardecía como decía el apóstol Pablo en el libro de Hechos, al ver tantas vidas en sufrimiento y sin esperanza. Me entregué al evangelismo, sumergido en mis aflicciones, y esa labor era como un sedante y a la vez un estimulante en mi vida. Dios traía a mi alma un gozo inefable, que no tenía que ver con las circunstancias que me rodeaban, sino que era resultado de la obediencia al mandamiento de predicar.
Ese gozo lo experimentaron los discípulos cuando regresaban de la misión a la cual Jesús los había enviado. Ese gozo todavía lo podemos experimentar hoy, aun cuando estemos sumergidos en el más profundo dolor. Ahora comprendo al autor del Salmo 77, cuando hizo un alto al llorar tanto por su aflicción y se centró en hablar de las maravillas de Dios.
Esperanza en el sufrimiento. Alivio en el dolor. Luz en la oscuridad. La experiencia de Rigal no pertenecía al mundo de lo natural, la piel y el polvo; sino al de lo sobrenatural, el alma y lo alto.
Addya también vivió espiritualmente el castigo terrenal totalitario. “Momentos difíciles”, un poema que escribió en la cárcel con prosa sencilla es el mejor testimonio. Comparto algunos fragmentos:
II
No debemos dejar de escapar estos momentos / Sin aprender de ellos, lo esencial y verdadero. / No queremos que ellos vengan, / Ni tampoco ir a ellos / Pero son muy necesarios, para nuestro crecimiento.
III
La prudencia es necesaria, / También la sabiduría / Que solo aprenderemos, / En la lucha de la vida. / A los que aman a Dios, / Todo ayuda para bien / Aunque sea muy duro y difícil de entender.
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CitizenGO (sitio web), https://citizengo.org. ↑
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Yoe Suárez, “Autoridades de EE.UU., preocupadas por los pastores cubanos sancionados por practicar ‘homeschooling’”, Diario de Cuba, 24 abril 2019, https://n9.cl/jedtd. ↑
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Tribuna Actuall, “El comunismo y el lobby LGBTI se unen contra la libertad educativa en Cuba”, Actuall, 1 de agosto de 2019, https://n9.cl/x8hai. ↑
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Yoe Suárez, “El régimen niega la libertad condicional a una madre que se negaba a llevar a sus hijos a escuelas estatales”, Diario de Cuba, 23 de diciembre de 2019, https://n9.cl/oa2wr. ↑
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Voz de América-Redacción, “Sismo afecta a Cuba”, Voz de América, 14 de septiembre de 2011, https://lc.cx/lRxiJA. ↑
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Jorge Legañoa Alonso, “William Herrera: ‘El líder de este retiro es Dios, (…) dijo que nada nos iba a pasar’”, Crónica de Cuba, 17 de septiembre de 2011, https://lc.cx/LZTtSc. ↑
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Reproducido en Neoclub Press, “Sismo y tsunami: Cuba sobrevive a apocalipsis pentecostal”, CiberCuba, 15 de septiembre de 2011, https://n9.cl/rqvw4. ↑
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CubaNet, “Liberan al pastor Ramón Rigal, condenado a prisión por educar a sus hijos en casa”, CubaNet, 26 de junio de 2020, https://n9.cl/cl2l0. ↑
-
CBN News, “House Church Pastor, Wife in China Face Charges for Homeschooling Kids”, CBN News, 19 de septiembre de 2025, https://n9.cl/zaoff. ↑
