Carlos Duque Estrada en fotografía publicada por la revista Bohemia el 21 de septiembre de 1947. Restauración digital realizada con inteligencia artificial (ChatGPT).

En el verano de 1947 los lectores de Bohemia se encontraron con una declaración que desafiaba la credulidad. Desde Ciudad de México, el revolucionario cubano Carlos Duque Estrada anunciaba que impulsaba en Chiapas un movimiento cuyo objetivo era arrancar una atención real del gobierno federal o, en su defecto, proclamar la independencia del territorio y erigir una república soberana.

La afirmación sonaba extravagante. Provenía, sin embargo, de un hombre que había pasado la mayor parte de su vida desafiando gobiernos, urdiendo conspiraciones y enfrentándose a los tribunales. Durante unos pocos meses de 1947 aquel veterano de las luchas cubanas creyó posible transformar el descontento regional de Chiapas en un proyecto separatista. La iniciativa nunca prosperó, pero permanece como uno de los episodios más insólitos —y menos conocidos— de la historia política compartida entre Cuba y México.

 

El hombre detrás del proyecto

Cuando llegó a Chiapas, Carlos Duque Estrada no era un aventurero improvisado. Su nombre circulaba desde hacía años en la prensa cubana asociado a organizaciones revolucionarias, procesos judiciales y acusaciones de asociación ilícita, tenencia de explosivos y atentados. Para unos era un perseguido político; para otros, un conspirador profesional.

Uno de los momentos que forjaron su leyenda ocurrió en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. Allí protagonizó una fuga audaz: se ocultó durante horas en el campo de béisbol del penal, se deslizó por los terrenos aledaños y alcanzó la carretera hacia Nueva Gerona. Aunque finalmente fue recapturado, el episodio demostró que era posible evadirse de aquella prisión temida.

A lo largo de dos décadas militó o colaboró con diversas organizaciones. Estuvo vinculado a sectores radicales del ABC y participó en la fundación de Acción Revolucionaria Guiteras junto a Pedro Fajardo, Orlando León Lemus y Rogelio Hernández Vega. Más tarde impulsó la Legión de Acción Martiana, que reivindicaba la tradición martiana frente a la corrupción y el gangsterismo de los años cuarenta. En 1947 su nombre aparecía también ligado al ambiente que rodeó la expedición de Cayo Confites. Su vida transcurría entre proyectos clandestinos, exilios y constantes enfrentamientos con las autoridades. Fue en medio de ese recorrido cuando surgió, de forma inesperada, la aventura chiapaneca.

 

El Chiapas de los años cuarenta

A mediados de la década de 1940 Chiapas ocupaba una posición periférica dentro de México. La distancia respecto al centro político, las deficientes comunicaciones y la escasa infraestructura dificultaban su integración. Grandes zonas rurales permanecían aisladas; la pobreza, el analfabetismo y el atraso social se contaban entre los más altos del país. La economía dependía del café, el cacao y la ganadería, mientras las relaciones de poder tradicionales y los cacicazgos locales seguían vigentes.

Aunque el estado formaba parte del sistema consolidado por el Partido de la Revolución Mexicana —luego PRI, Partido Revolucionario Institucional—, persistían rivalidades regionales y un extendido sentimiento de abandono. Muchos habitantes percibían que las decisiones importantes se tomaban lejos y que el gobierno federal prestaba poca atención a sus necesidades. Ese clima de resentimiento y olvido constituyó el terreno sobre el cual Duque Estrada intentó levantar su movimiento.

 

El Centro Cívico de Orientación Social

Según declaró a Bohemia, tras abandonar Cuba, Carlos Duque Estrada se dirigió a Chiapas, donde residían varios familiares. Permaneció allí unos dos meses, principalmente en Arriaga. Durante ese tiempo participó en la fundación del Centro Cívico de Orientación Social, organización destinada a exigir reformas, denunciar el abandono del estado y reclamar una atención real del gobierno federal.

Por su condición de ciudadano cubano no ocupó cargos formales. La presidencia recayó en Guillermo Duque Estrada y la secretaría de prensa en Julio César Duque Estrada, ambos hermanos suyos y ciudadanos mexicanos. El movimiento adoptó como lema una frase de José Martí: “Los derechos se exigen, no se mendigan”.

Inicialmente el programa parecía un regionalismo reformista. Detrás de aquellas demandas, sin embargo, se escondía una propuesta mucho más radical.

 

Atención o independencia

En la entrevista, Duque Estrada explicó que el objetivo era lograr una mejor atención para Chiapas. Pero añadió de inmediato la alternativa que sorprendió al periodista:

Lograr una mejor atención para el Estado o proclamar su independencia. Segregarlo de la Federación y proclamar la República Independiente de Chiapas.

Aquella declaración constituye el núcleo de la historia. La independencia aparecía como un ultimátum político frente al abandono que denunciaba. Para justificarla recurrió a una interpretación histórica peculiar: cuando Chiapas se separó de Guatemala en el siglo XIX debió haberse constituido como nación independiente en lugar de incorporarse a México. Desde su perspectiva, aquella decisión había condenado al territorio a más de un siglo de marginación.

La lectura era discutible, pero revelaba el tipo de discurso que intentaba construir: una mezcla de agravios regionales, identidad local y reivindicación política.

 

Entre la ambición y la realidad

La propia entrevista deja entrever los límites del proyecto. Duque Estrada aseguraba haber encontrado apoyo entre sectores locales y afirmaba que las autoridades chiapanecas habían librado una orden de detención contra él, obligándolo a abandonar el estado. Al mismo tiempo mostraba una carta de su hermano Guillermo en la que este se lamentaba de la apatía de la población y de la dificultad para movilizar a los habitantes.

La contradicción resulta reveladora. Todo indica que el Centro Cívico existió, contó con estatutos y poseyó una estructura mínima. No hay indicios, sin embargo, de que lograra convertirse en un movimiento de masas ni de que representara una amenaza real para la integridad territorial mexicana. La República Independiente de Chiapas parecía más una bandera propagandística que una posibilidad política concreta.

 

El último viaje

La aventura chiapaneca desapareció tan deprisa como había surgido. Carlos Duque Estrada siguió vinculado a los círculos revolucionarios cubanos. El 21 de julio de 1948 fue hallado muerto en Key West, Florida, a bordo de una embarcación llamada José Martí. Las primeras noticias despertaron especulaciones y llevaron a las autoridades a abrir una investigación. Las pesquisas concluyeron que había fallecido accidentalmente por asfixia, causada por emanaciones de gases y vapores de combustible acumulados en la embarcación. Tenía 42 años.

Organizaciones como la Legión Martiana y Liberación Martiana convocaron a sus miembros para recibir sus restos y rendirle homenaje. Resulta difícil imaginar un final más paradójico. El hombre que había sobrevivido a cárceles, fugas, conspiraciones y procesos judiciales; el mismo que había llegado a imaginar una República Independiente de Chiapas, terminó muriendo lejos de Cuba y de México, en un puerto de Florida, aparentemente víctima de un accidente. Su proyecto nunca estuvo cerca de cambiar el mapa político de América. Conserva, no obstante, un valor histórico notable: revela hasta dónde podían llegar la imaginación política y las ambiciones de ciertos revolucionarios latinoamericanos de mediados del siglo XX.

 

Fuentes consultadas

1. Hernández Toraño, José. “Duque Estrada proclama la independencia del Estado de Chiapas, en México”. Bohemia, 21 de septiembre de 1947, pp. 7, 99-100.

2. “Siguen suspendiendo los juicios”. Diario de la Marina, 10 de enero de 1947, p. 2.

3. “Muerto a tiros un hombre al salir de un café en Jesús del Monte” y “Recuperada la dinamita que fuera sustraída en Las Villas”. Diario de la Marina, 5 de julio de 1947, p. 1.

4. “El caso de Carlos Duque Estrada”. Diario de la Marina, 7 de mayo de 1948, p. 4.

5. “La causa contra Carlos Duque Estrada”. Diario de la Marina, 10 de junio de 1948, p. 2.

6. “Muere asfixiado por gases monóxidos el revolucionario C. Duque Estrada” y “Citan dos organizaciones martianas para recibir el cadáver de Duque Estrada”. Diario de la Marina, 22 de julio de 1948, p. 3.

7. “Contra una banda de terroristas”. Hoy, 9 de mayo de 1943, p. 6.

8. “Una asociación ilícita”. Hoy, 3 de junio de 1943, p. 6.

9. “Juicio contra una banda terrorista”. Hoy, 6 de junio de 1943, p. 8.

10. “Juzgan a una banda de terroristas en el Tribunal de Urgencia”. Hoy, 3 de julio de 1943, p. 7.

11. “Juicios suspendidos”. Hoy, 4 de julio de 1943, p. 6.

12. “Causa por terrorismo”. Hoy, 14 de julio de 1943, p. 8.

13. “Preso Duque Estrada como autor del último atentado terrorista”. Hoy, 17 de agosto de 1945, p. 1.

14. “Juicio contra un terrorista”. Hoy, 21 de agosto de 1945, p. 2.

15. “Serán juzgados hoy en Urgencia varias personas acusadas de actos de terrorismo”. Hoy, 6 de septiembre de 1945, p. 3.

16. “Juzgarán hoy a Duque Estrada por atentado terrorista a Dámera”. Hoy, 20 de septiembre de 1945, p. 6.

17. “Suspendido el juicio contra Carlos Duque Estrada y otros”. Hoy, 21 de septiembre de 1945, p. 5.

18. “Continúa la burla de ediles habaneros al pueblo que los eligió”. Hoy, 30 de noviembre de 1945, pp. 3-4.

19. “Radicada en el Tribunal de Urgencia la causa contra expedicionarios”. Hoy, 1.º de noviembre de 1947, p. 3.

20. “Ratifican que Duque Estrada murió por asfixia, accidentalmente”. Hoy, 10 de agosto de 1948, p. 5.

21. “Jorobita Jorobando / Reporter serio”. Hoy, 13 de agosto de 1948, p. 2.

22. “Cuba al Día: Detuvo la policía, a su llegada de Méjico, al joven revolucionario Carlos Duque Estrada”. La Gaceta, 19 de noviembre de 1935, p. 2.

23. “Murió Carlos Duque Estrada”. La Gaceta, 22 de julio de 1948, p. 1.

24. Bianchi Ross, Ciro. “Fugas espectaculares”. Juventud Rebelde (La Habana, Cuba), 29 de febrero de 2020.

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