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El diario cienfueguero La Correspondencia no sólo fue el medio local más antiguo de Cuba a la llegada de Castro al poder en 1959, sino el segundo más antiguo de toda la isla hasta principios de la década del 60. Este diario llevaba seis décadas seguidas saliendo y sólo era superado en antigüedad por el llamado “decano de la prensa cubana”: Diario de la Marina.

La primera edición de La Correspondencia se emitió el 31 de octubre de 1898, unos pocos meses antes del fin del dominio de España sobre la isla. Su última edición vio la luz el 19 de septiembre de 1964, cuando la uniformidad ideológica de los medios de comunicación era un hecho consumado desde hacía tres años atrás y aún hoy perdura.

 

Un poco de historia

Los primeros dueños de La Correspondencia fueron Florencio Véliz Mojena y Cándido Díaz. Comenzó con apenas cuatro páginas, en su mayoría con anuncios publicitarios, pero con el tiempo fue modernizando sus talleres y aumentando el número de páginas.

El cronista cienfueguero Francisco González Navarro rescata un artículo publicado en La Correspondencia que recuerda, a 25 años de su fundación, las intenciones originales de sus dueños, ambos nacidos en España: “El programa del periódico era a la par que sencillo, de un contenido moral superior en aquellas circunstancias: defender los valores cubanos, sin olvidar, sin perder de vista, sin dejar de tener en cuenta (….) el origen de nuestro pueblo: el hecho de que poseíamos un idioma o un pretérito que no podíamos desarraigar o destruir, cargados por los odios o las violencias”[1].

Con el tiempo, como resultaría natural, La Correspondencia “se dedicaría a defender básicamente los intereses de la ciudad de Cienfuegos por encima de cualquier bandería política, como proclamaba en su machón”, añade González Navarro.

De los fundadores, el primero en fallecer sería Cándido Díaz en 1924, en París, Francia y Véliz Mojena asumió la dirección única hasta finales de 1933, cuando decide jubilarse y le pasa la batuta a Eduardo Torres Morales, quien rige sus destinos por un año.

A Torres Morales le sustituye el primogénito de Véliz Mojena, Justo Véliz, a quien González Navarro califica como uno de “los mejores periodistas de esa ciudad en aquella época”.

Julio Véliz estaría a cargo hasta finales del año 1950, cuando el periodista decide trasladarse a La Habana para dirigir el modesto periódico Últimas Noticias. Lo sustituye su hermano Pedro, pero la muerte sorprende a este último en septiembre de 1952 y eso conlleva a que emerja en la dirección del diario Nicolás Machado Rodríguez, un antiguo cronista deportivo, quien acertadamente conduciría los destinos de La Correspondencia en la convulsa década del batistato.

De Machado Rodríguez sólo he hallado elogios de los periodistas y trabajadores de aquella época en el gran periódico cienfueguero.

Eustacio Rojas Marín, corrector de pruebas del diario, diría en 2007: “Nick Machado era un hombre muy recto, muy serio y disciplinado en su trabajo, aunque se llevaba bien con el resto de los trabajadores. No era un hombre de solvencia en su vida privada, vivía de su sueldo al igual que el resto de los periodistas de ese diario”[2].

Más elogioso resultaría la opinión de Manuel Varela Pérez, un colaborador de ese diario y que luego haría carrera en la prensa oficialista: “Nicolás Machado era una persona extraordinaria, él como director siempre tuvo puertas abiertas para todo dirigente sindical y estudiantil y se respetaba o todos por igual. Era un periodista capaz, sagaz, arriesgado y honesto, esos son los cuatro adjetivos que para mí lo identifican. Su figura no ha sido reconocida, no ha sido tratada, está en el olvido”[3].

Machado tenía una columna titulada “Opinando”, en el que comentaba con bastante libertad sobre los vaivenes gubernamentales durante el régimen autoritario de Fulgencio Batista.

Sobre el alcance del periódico expresó Varela Pérez: “La Correspondencia era muy leída. La gente esperaba a que saliera frente a los puestos y volaba. (…) Era muy cotizado, fíjate que había un dicho muy popular que cuando tú querías hacer público algo y no te parecía suficiente se decía: ¿que tú quieres? ¿que se publique en La Correspondencia?… La gente confiaba mucho en sus artículos porque sabía que no era prensa amarilla ni panfletaria. Tenía un lenguaje sencillo, claro, directo, sin palabras altisonantes, sin rebuscamientos, pero siempre iba a la médula de cada cosa. Siempre profundo, pero sin insultos, nunca se insultaba a nadie y te llegaban a decir muchas cosas, hasta imbécil, muy delicadamente, con tremendo manejo de las palabras. Muy firmes en sus opiniones y bastante concreto”.

Este diario fue crítico con el régimen de Fulgencio Batista y trató de sortear la censura previa hasta donde le fue posible. Siempre mantuvo su independencia respecto al Gobierno, a pesar de la censura que padeció.

 

Epílogo

La de los últimos años del periódico es la etapa de la que menos se conoce y más se soslaya. González Navarro apunta que Nicolás Machado deja la jefatura de La Correspondencia en enero de 1959. No explica las causas, ni me ha sido posible hallar algún testimonio del propio Machado o algún allegado que diga el porqué de su abandono del diario con la llegada del nuevo régimen. A finales de enero de ese año asume la dirección Helio Ruiz Madrigal, quien sería su último director. Ruiz Madrigal no era propiamente un periodista, sino un hombre de negocios.

De esa etapa, sólo he podido hallar dos estudios académicos, que no abordan la política editorial del medio, sino la cobertura ofrecida por el diario cienfueguero a la promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria en mayo de 1959, y al pensamiento de José Martí[4]. Con respecto a la Reforma Agraria el periódico dio un tratamiento bastante equilibrado, como una norma que le venía por tradición, en el nuevo contexto en que las “clases vivas” creían recuperar el viejo orden democrático. El medio recogió en sus páginas los reclamos de los sectores afectados por la ley de mayor calado y polémica ese año.

Sin embargo, no hay que ser muy avispado para percatarse que La Correspondencia fue alineándose de manera paulatina a los dictados del Gobierno. En la imposibilidad de revisar números de esa etapa, lo inferimos por los trabajos sobre José Martí, que paulatinamente intentaron presentar al Héroe Nacional como un hombre de pensamiento antimperialista y preocupado por la causa de los más desposeídos. Los trabajos sobre el pensamiento liberal del Apóstol y su defensa de los derechos individuales, aparecidos en las décadas anteriores, desaparecieron.

Para el castrismo, era esencial eliminar todas las instituciones y vestigios del pasado, de ahí que el mantenimiento de un medio como La Correspondencia tenía que terminar en algún momento. En una economía cada vez más centralizada por el Estado, el diario fue perdiendo solvencia económica, a pesar de que no asumió una postura crítica. Sobre su final un protagonista de la época, parcamente expresó:

Después del 59 La Correspondencia desapareció por vía natural, murió agotada, no tenía dinero, ni papel, fue decayendo económicamente tanto que en el año 65 se asumió su local como taller, como imprenta Mártires del Cinco de Septiembre.

De los más prestigiosos medios locales, La Correspondencia fue de los de más larga duración después del control totalitario sobre los medios en la larga noche del castrismo. En anteriores trabajos expusimos como tanto El Camagüeyano como Diario de Cuba, un periódico oriental, apenas sobrevivieron a 1959, entre el despojo y el atraco. Más de una docena de medios locales sufrieron similar destino. Es una historia que está por contarse aún y que las nuevas generaciones deberán recoger para la preservación de la memoria histórica.

 

 

  1. Bitácora Fernandina: LA CORRESPONDENCIA: Templo del periodismo cienfueguero.

  2. “Memorias de un Vicedecano. El diario La Correspondencia durante la dictadura batistiana, 1952-1958”, Dánae Águila Gutiérrez, Tesis de Diploma, 2007, p. 122.

  3. Ibídem p. 124.

  4. “Polémicas en la prensa cienfueguera sobre la construcción del proyecto agrario revolucionario”, Yariel Guardado Stuart, Universidad de Cienfuegos, 2020, copia digital. “Recepción del pensamiento martiano en el periódico La Correspondencia (1953-1964)”, César Sirio Rodríguez, 2019, Universidad de Cienfuegos, copia digital.

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