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Durante décadas, la narrativa del régimen cubano ha sostenido que la informatización de la sociedad es fruto de la revolución del 59. Sin embargo, la historia muestra una realidad distinta: mucho antes de esa fecha, Cuba ya era uno de los países más avanzados de América Latina en el uso de tecnologías de procesamiento de datos. Ese desarrollo alcanzó su punto más alto en 1958 con la llegada de la primera computadora digital del país, perteneciente a la familia IBM RAMAC.

Desde principios del siglo XX, empresas privadas e instituciones estatales cubanas empleaban regularmente máquinas tabuladoras, sistemas contables mecanizados y equipos de procesamiento de datos. La mayor parte de esta tecnología provenía de dos gigantes estadounidenses: International Business Machines (IBM) y Remington Rand.

El rápido crecimiento de este sector y la posición estratégica de Cuba en el Caribe llevaron a IBM a establecer en La Habana una importante filial regional, desde la cual se coordinaban operaciones para Centroamérica y la cuenca del Caribe. Con el tiempo, la plantilla se integró casi completamente por técnicos, operadores e ingenieros cubanos altamente calificados. La isla se convirtió en uno de los principales centros de capacitación técnica de IBM para América Latina, donde instructores cubanos formaron a especialistas de numerosos países de la región.

A finales de los años 50, miles de cubanos trabajaban en el procesamiento mecanizado de datos en sectores clave como la banca, las telecomunicaciones, la generación eléctrica y la manufactura. Esta sólida base humana y tecnológica preparó el terreno para que Cuba fuera una de las primeras naciones fuera de Estados Unidos en adoptar la computación digital electrónica.

 

La IBM en Cuba

Gracias a esa preparación, en los últimos meses de 1958 se instaló en La Habana la primera computadora digital electrónica del país. La iniciativa no provino del Estado, sino del sector privado: concretamente de Esso Standard Oil S. A. (subsidiaria de Standard Oil y antecesora de ExxonMobil).

Esso mantenía en La Habana su sede regional para el Caribe y administraba una extensa red de estaciones de servicio, terminales de almacenamiento y la Refinería Belot, en el puerto de La Habana. Con el fin de optimizar sus complejas operaciones de refinación, logística y facturación, la compañía adquirió un sistema IBM RAMAC, una de las tecnologías más avanzadas de su época.

Existe cierta discrepancia histórica sobre el modelo exacto. Algunos documentos lo identifican como un IBM 305 RAMAC, mientras que investigaciones especializadas, entre ellas las de Lázaro J. Blanco Encinos, profesor de la Universidad de La Habana, sostienen que se trataba de un IBM 650 equipado con el sistema de almacenamiento RAMAC. Más allá del modelo preciso, ambos sistemas representaban la misma innovación revolucionaria: el almacenamiento en discos magnéticos con acceso aleatorio.

 

Una tecnología pionera

Los computadores de primera generación diferían enormemente de los actuales. Funcionaban con válvulas de vacío, tambores magnéticos y complejos mecanismos electromecánicos. Una instalación típica podía pesar cerca de una tonelada y ocupar toda una habitación.

El corazón del sistema RAMAC consistía en cincuenta discos magnéticos de doble cara, de aproximadamente 24 pulgadas de diámetro. Estos discos giraban constantemente mientras un brazo mecánico con cabezales de lectura/escritura se desplazaba para localizar la información. Gracias a este diseño, la máquina podía recuperar un registro individual en unos 600 milisegundos, una velocidad extraordinaria para la época. Su capacidad de almacenamiento alcanzaba alrededor de cinco millones de caracteres, superando ampliamente las limitaciones de las tarjetas perforadas.

Programar estos sistemas era una tarea compleja que requería lenguajes de bajo nivel y la configuración física de paneles de cables para conectar la unidad central con periféricos como lectoras de tarjetas e impresoras.

 

Tras la Revolución…

La instalación de la computadora coincidió con un momento histórico decisivo. Apenas unas semanas después de su llegada, el 1 de enero de 1959 se declaró el triunfo de la Revolución castrista. Con el deterioro de las relaciones con Estados Unidos, el nuevo gobierno inició un proceso masivo de nacionalizaciones.

En julio de 1960, Esso Standard Oil fue intervenida y posteriormente nacionalizada. La expropiación incluyó la Refinería Belot (rebautizada como Refinería Ñico López), terminales y estaciones de servicio. La empresa reclamó ante autoridades estadounidenses una pérdida certificada superior a los 71 millones de dólares.

La recién llegada IBM RAMAC quedó atrapada en medio del proceso. La salida de directivos y técnicos estadounidenses impidió su uso completo para los fines originales. Las nuevas autoridades intentaron aprovecharla para proyectos estatales, como el procesamiento de registros de pensiones, pero el esfuerzo fracasó. Aunque Cuba contaba con miles de operadores experimentados en sistemas tabuladores, muy pocos dominaban la programación y el mantenimiento de una computadora electrónica de esa complejidad.

La retirada de IBM del país agravó la situación: se perdió el acceso a repuestos, válvulas, documentación técnica y soporte especializado. Sin mantenimiento del fabricante, la máquina quedó progresivamente inoperante. A pesar de esto, la existencia de la IBM RAMAC sigue siendo el testimonio elocuente de que el desarrollo tecnológico de la isla no comenzó en 1959, sino que fue el resultado de décadas de inversión privada, capacitación profesional y vinculación con las corrientes tecnológicas internacionales más avanzadas.

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