
El 12 de mayo de 1863 nació Domingo Méndez Capote en la finca San Francisco, propiedad de su familia. La situación económica de su círculo familiar era próspera en el momento de su nacimiento, pero no tardaría en decaer. Se dice que Domingo, siendo todavía un adolescente, debía ayudar en las labores agrícolas. Muchas veces los niños ayudaban, aún en situaciones holgadas, para aprender de dónde salía el sustento. En el caso de los Méndez Capote, un par de brazos extra llegó a ser una necesidad. El futuro delegado a la Constituyente tendría, sin embargo, un ascenso meteórico en la escala social. Llegaría a ser uno de los hombres más importantes de la política del país y uno de los abogados más ilustres.
La finca donde nació se encontraba cerca de Lagunillas, unos 10 km al sur de Cárdenas, en la actual provincia de Matanzas. Estudió en el colegio El Progreso y el grado de Bachiller lo obtuvo en el Instituto de La Habana al cual ese colegio estaba incorporado. A pesar de las obligaciones domésticas, sus calificaciones fueron siempre ejemplares. Su disciplina para el estudio y el trabajo y su inteligencia clara le permitieron obtener de forma sostenida la nota máxima. En 1878, al cumplir los 15 años, marchó a La Habana con vistas a terminar el bachillerato y matricularse en la Universidad. Acababa de terminar la Guerra Grande. Para el joven Domingo se abría una etapa nueva. También para el país, pero sin que se hubieran resuelto las contradicciones que habían desencadenado una década de violencia. El joven matancero no podía saber el rol que iba a desempeñar en ese proceso.
La familia de Méndez Capote no sólo tenía inclinaciones independentistas sino que tenía agravios contra el gobierno español. Fernando, hermano mayor de Domingo, había estado entre los 45 estudiantes de medicina procesados por la profanación de la tumba de Gonzalo de Castañón. Ocho de ellos fueron fusilados el 27 de noviembre de 1871. Otros, como Fermín Valdés Domínguez y Fernando Méndez Capote, salvaron la vida, pero fueron condenados a prisión. En el caso de Fernando, de sus cuatro años de presidio pasó seis meses en las canteras de San Lázaro. El resto de la pena le fue conmutada por destierro en España, donde terminó la carrera de medicina. Valga decir que Fernando Méndez Capote vivió hasta los 93 años y fue un destacadísimo médico. Llegó a ser secretario de sanidad y beneficencia durante el segundo gobierno de Menocal. Es especialmente recordado por haber fundado la primera clínica ginecológica de Cuba.
Volviendo a Domingo, debe señalarse que marchaba a La Habana con el rencor por las injusticias de que fueron víctimas su hermano y sus compañeros. Una vez en la capital, impartió clases para ganarse el sustento y avanzó en sus estudios hasta matricular en la carrera de derecho. su actividad universitaria fue incansable. estudió simultáneamente varias carreras, cosa que no era excepcional en su época, pero implicaba gran sacrificio. en junio de 1887 se graduó como licenciado en derecho civil y canónico. para diciembre del año siguiente obtendría el grado de doctor. al mismo tiempo terminaría la carrera de filosofía y letras, que solía complementar los estudios de derecho. además, se graduó de las carreras de notariado y derecho administrativo. En su periplo académico cosechó numerosos sobresalientes, premios ordinarios y premios extraordinarios.
Enseguida destacó como jurista y abogado. A los 26 años, en 1889, ya era profesor auxiliar en la Universidad de La Habana, posición que mantuvo hasta 1895. En la facultad de derecho explicaba derecho natural y derecho administrativo. En el Colegio de Abogados su nombre se hizo popular muy pronto. También su práctica privada fue exitosa. Tenía clientes importantes como la Compañía de Alumbrado, desde 1890 y el Ferrocarril del Oeste, desde 1892. Puede decirse que en 1894, con 31 años cumplidos, tenía una carrera exitosa y ascendente en el plano profesional y económico. Con sus antecedentes personales y familiares, sin embargo, no es de extrañar que el joven Domingo diera un giro radical a su vida. En ese mismo año se afiliaría al clandestino Partido Revolucionario Cubano y jugaría un papel activo en la conspiración que preparaba la futura guerra.
Guerra que no tardaría en comenzar. En febrero de 1895 se produjo el alzamiento en varios puntos del país. Los previstos en occidente fracasaron, pero en oriente la rebelión fue ganando terreno y se extendió paulatinamente. Para Méndez Capote no sería posible unirse a las filas del Ejército Libertador hasta transcurrido un año del inicio de la sublevación. En febrero de 1896 se alzó en el ingenio Matilde. Existe controversia respecto a si se trataba del ingenio de este nombre que se encontraba al oeste de Aguacate, en la actual provincia de Mayabeque. También podría ser el ingenio La Matilde que fungió como importante centro conspirativo antes del alzamiento, situado al norte de Camajuaní, Villa Clara. Teniendo en cuenta que su primer jefe fue Leoncio Vidal, figura representativa del Camajuaní insurrecto, la segunda opción parece la más probable. El hecho de que sus primeros meses en la manigua transcurrieran en la provincia de Santa Clara, parece despejar cualquier duda. Comenzó su trayectoria como mambí con los grados de capitán, que Leoncio Vidal le otorgó en atención a su nivel de escolaridad universitario.
Su ascenso en las filas del Ejército Libertador fue meteórico. En marzo, a un mes escaso de su alzamiento, fue ascendido al grado de coronel por Salvador Cisneros Betancourt, presidente del Consejo de Gobierno. Se atendía así a su cultura y su alta calificación profesional, pero también a su actividad militar. Durante los primeros meses de su participación en la guerra se vio involucrado en numerosos combates. Primero, bajo las órdenes de Serafín Sánchez y luego bajo las órdenes del propio Máximo Gómez. El Consejo de Gobierno también lo nombró entonces gobernador civil del Estado de Las Villas. Esa posición la conservó hasta el mes de enero de 1897.
El 17 de enero de ese año, a propuesta de Máximo Gómez, fue ascendido a general de brigada. También se le encomendó que reorganizara el Cuerpo Jurídico del Ejército Libertador. Desde este cargo elaboró normas como la Ley Orgánica Militar, el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Militar. El Reglamento del Cuerpo Jurídico de la República en Armas fue otra obra de su autoría, que sirvió para dar coherencia a la legalidad mambisa. El desempeño de estos cargos de naturaleza casi civil no le impidió involucrarse en las operaciones militares. No detentó mando de tropa, pero continuó participando en combates como un soldado más.
En febrero de 1897 estuvo en la captura del pueblo fortificado de Arroyo Blanco, bajo las órdenes de Máximo Gómez. Eso hizo que tuviera parte activa también en el combate de Juan Criollo, donde se produjo la “carga de los doctores”. Así le llamó jocosamente Máximo Gómez por la concurrencia de varios universitarios en las filas mambisas.
En la segunda mitad de 1897 se cumplían dos años de la promulgación de la Constitución de Jimaguayú. Por un precepto contenido en la misma, debía organizarse otra Asamblea Constituyente que aprobara una nueva Constitución. Méndez Capote fue elegido para participar en representación del Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador, correspondiente a la provincia de Santa Clara. Una vez en la Asamblea de la Yaya, en octubre, fue elegido presidente de la mesa. Estuvo encargado de dirigir los debates a lo largo del cónclave. Junto a los coroneles Fernando Freyre de Andrade y Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, estuvo encargado de elaborar la ponencia de la reforma constitucional.
Al ser aprobada la nueva Constitución, era necesario elegir un Consejo de Gobierno para el período que se inauguraba. El mayor general Bartolomé Masó fue elegido para el cargo de presidente. Para el de vicepresidente, sería designado el general de brigada Domingo Méndez Capote. Completaban el Consejo otros oficiales del Ejército Libertador. Como secretario de hacienda fungiría Ernesto Fonts Sterling. Como secretario de exteriores, Andrés Moreno de la Torre. El secretario de guerra sería José Braulio Alemán y el de interior sería Manuel Ramón Silva. Estos dos últimos acompañarían a Méndez Capote como delegados a la Convención Constituyente de 1900-1901. El gabinete elegido sufrió cambios de inmediato, pero Masó y Méndez Capote permanecieron en sus cargos hasta el final de la guerra. Esto significó que tendría conflictos crecientes con el general en jefe, Máximo Gómez, a pesar de que antes había contado con su confianza.
Al entrar los EE. UU. en la guerra, en 1898, el panorama cambió por completo para el gobierno de la República en Armas. Interpretando un precepto constitucional, se celebraron elecciones para crear la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana. Este nuevo órgano reemplazaría al Consejo de Gobierno como máxima autoridad dirigente del campo independentista. La Asamblea sesionó entre octubre de 1898 y abril de 1899. Fue fundada en Santa Cruz del Sur. Luego se trasladó a Marianao y, finalmente, durante sus últimas semanas se reunió en una casona de la barriada del Cerro. Una vez más, Méndez Capote fue elegido para presidir las sesiones y dirigir los debates.
Sabido es que la Asamblea del Cerro, como se le conoció, tuvo un final marcado por el conflicto con Gómez. La desobediencia del líder militar provocó su destitución, pero esta redundó en el descrédito popular de la Asamblea, que acabó por disolverse. Méndez Capote estuvo con la mayoría que se vio enfrentada a Gómez. Entre otras razones, esto contribuyó a que no se integrara al Partido Nacional, formación afín al Generalísimo, sino al Partido Republicano de La Habana. Entre los republicanos destacó enseguida como uno de sus líderes más conspicuos.
Paralelamente a este proceso de organización de las fuerzas políticas cubanas, Domingo se vería involucrado en la administración del país. Durante la intervención, el primer Gobernador Militar estadounidense, general John R. Brooke, lo nombró secretario de estado y gobernación. Desempeñaría el cargo durante la mayor parte del año 1899. También, durante este período, volvió a la universidad. Se desempeñó como catedrático de derecho político comparado desde 1899 hasta la reorganización universitaria de 1900, que suprimió la cátedra.
Cuando Wood fue designado como nuevo gobernador militar en diciembre de 1898, Méndez Capote presentó su renuncia junto al resto del gabinete. Se trataba de un gesto de cortesía que Wood pretendió rechazar, pero los secretarios insistieron en que un gobierno nuevo requería de hombres nuevos. En el gabinete que sería designado, prevalecerían los miembros del Partido Nacional, que no sólo era ya el favorito de Gómez, sino también de Wood.
Los republicanos quedaron en un rol de oposición. Como tal, asumieron la tarea de unificar otras facciones denominadas “republicanas” que habían surgido de modo separado en el país. En las elecciones municipales de junio de 1900 la pelea estuvo reñida. Para las elecciones a la Constituyente no sólo aglutinaron a los grupos de las provincias, sino que acudieron en coalición con el Partido Unión Democrática. En estas elecciones fue electo Méndez Capote delegado por la provincia de Matanzas. Todos los delegados de la provincia pertenecían a su coalición, que acabó situando a la mayor cantidad de delegados en la Asamblea.
Al reunirse la Constituyente en noviembre de 1900, Méndez Capote fue elegido, una vez más, para ejercer la presidencia. Desde ese alto sitio dirigiría los debates y velaría por el respeto al reglamento. Su papel en la creación de la ley fundamental sería de los más destacados. Eso queda, sin embargo, para otra ocasión. También el resto de su vida, de la que hablaremos al conmemorar su muerte, acaecida el 16 de junio de 1934.
