
La noche del viernes 7 de mayo de 1948, todo transcurría normal en la capital cubana, hasta que ocurrió la catástrofe. El hecho era insólito: un apagón generalizado en toda la ciudad. La falta de fluido eléctrico comenzó alrededor de las 11:15 p. m. y duró en algunas zonas de La Habana un máximo de ¡20 minutos!
Los cubanos de hoy extrañarían una noticia como esta, no por la ocurrencia del fenómeno, sino porque, en contraste, evidencia el grado de depauperación en que actualmente se vive, en un estado de cosas donde el apagón generalizado es un hecho consuetudinario.

El black-out de aquel día desató el pánico en una población que no estaba adaptada, por aquellos tiempos, a estos eventos de la vida moderna. Debido a su infrecuencia, los periódicos al día siguiente no tuvieron otra alternativa que publicar el suceso.
La versión dada por la policía, sobre las causas del sorpresivo apagón, fue que ocurrió debido a la avería de dos bombas de petróleo en la Termoeléctrica de Tallapiedra, la central encargada de dar energía a La Habana. Sin embargo, a los periodistas que se acercaron a Tallapiedra, se les impidió anotar la versión de los ingenieros encargados de la central (hoy en ruinas).
Algunos de los clientes de los bares y cafés, muy concurridos a esa hora, optaron por marcharse a sus hogares. Tan corto fue el tiempo del apagón que la policía no conoció que se produjera algún atraco o robo.
El suceso más llamativo, durante los pocos minutos que la capital conoció la oscuridad total, fue que coincidió con un mitin de simpatizantes del Partido Auténtico, el cual ocurría en el Palacio de las Ursulinas (también hoy en ruinas). Varios de los allí presentes empezaron a vociferar que “era un sabotaje comunista”1; pero, para calmar los ánimos, un auto de la policía desplegó altoparlantes para aclarar a la congregación que se trataba de una rotura.
La nota del Diario de la Marina señaló que hacía varios años la capital de la isla no conocía de un suceso igual. Pero no pudo precisar cuántos con exactitud2.
La capital, al menos, no conocería un suceso similar hasta nueve años después, cuando una célula del movimiento 26 de julio, efectuó un sabotaje a Tallapiedra que dejó sin electricidad a la capital por tres días.
Los propios autores del sabotaje reconocieron más tarde que los trabajadores eléctricos trabajaron con gran eficiencia y pudieron restablecer el servicio en la mitad del tiempo que ellos habían previsto que duraría el apagón.
En la actualidad los cubanos sufren más apagones que posibilidad de llevar abundante comida a la mesa. Lo que en 1948 fue una noticia estremecedora, se ha vuelto una terrible cotidianidad siete décadas después.
1 “Más de veinte minutos estuvo a oscuras anoche la provincia habanera”, Noticias de Hoy, 8 de mayo de 1948, p. 1 y 7.
2 “Durante 13 minutos estuvo a oscuras totalmente La Habana al romperse dos motores de la planta de Tallapiedra”,
- Diario de la Marina, 8 de mayo de 1948, p. 1.
