Vista de la glorieta de la finca de los espiritistas en el Cotorro. Tomada de la página de Facebook del Museo Municipal del Cotorro «José María Chacón y Calvo».

En las afueras de La Habana existe un lugar que durante décadas ha alimentado la curiosidad de vecinos, investigadores y amantes de las historias singulares. Entre árboles centenarios, caminos con nombres de espíritus protectores y una misteriosa esfera de piedra que parece representar un mundo sin fronteras, sobrevive una de las experiencias comunitarias más peculiares de la historia cubana: la Finca de los Espiritistas.

Ubicada en el barrio Grillo, perteneciente al Consejo Popular Alberro del municipio Cotorro, en las cercanías de la antigua villa de Santa María del Rosario, esta comunidad nació del sueño de un grupo de espiritistas que quiso convertir sus ideas filosóficas en una realidad tangible: un espacio de retiro, estudio, convivencia armónica y búsqueda espiritual.

Más que una simple finca, el lugar constituye un experimento social donde se mezclan la tradición espiritista kardeciana, elementos del imaginario cubano, ideales universalistas y una particular concepción de la relación entre el ser humano, la naturaleza y el mundo invisible.

El hombre detrás del nombre

La historia de la finca comienza mucho antes de que sus primeros habitantes llegaran al Cotorro. Su origen está ligado a la figura de Eulogio Prieto Santiso, un personaje poco conocido fuera de los círculos espiritistas, pero extraordinario dentro de la historia intelectual y religiosa cubana del siglo XIX.

Nacido en España y establecido en la región de Jumagua, en Sagua la Grande, Prieto Santiso fue hacendado, intelectual, político local y estudioso de diversas corrientes filosóficas. Poseía una de las bibliotecas privadas más importantes de la zona y participó activamente en la vida pública de su época: concejal municipal de Sagua la Grande en 1878, accionista de una asociación bancaria de crédito territorial en 1890, integrante de la comisión organizadora del Partido Reformista en 1893 y comandante del Cuerpo de Voluntarios.

Su mayor influencia histórica, sin embargo, vendría de su acercamiento al espiritismo. Fundó la Sociedad de Estudios Psicológicos El Salvador en Sagua la Grande y desarrolló una intensa labor de divulgación de las ideas de Allan Kardec. Su prestigio traspasó las fronteras de Cuba: representó al mundo hispanoamericano en el Primer Congreso Internacional Espiritista de Barcelona (1888) y en el Segundo Congreso Internacional de París (1889).

Para él, el espiritismo no era superstición, sino herramienta filosófica destinada a combatir el fanatismo y elevar moralmente al ser humano. También impulsó el balneario de aguas mineromedicinales de Amaro, proyecto que combinó intereses económicos, científicos y sociales. Aquellas aguas, ricas en magnesio e hierro, llegaron a comercializarse en La Habana a comienzos del siglo XX.

Tras su muerte, sus seguidores conservaron su memoria como maestro espiritual. Décadas después, un grupo de espiritistas habaneros decidió adoptar su nombre y fundar la Asociación Espírita Grupo Eulogio.

Una asociación nacida en la crisis de la República

La Asociación Espírita Grupo Eulogio quedó inscrita oficialmente el 8 de febrero de 1934, con expediente número 710 del Registro de Asociaciones de La Habana. Su sede principal se estableció en la calle 27 número 757, entre A y Paseo, en el Vedado.

El momento histórico no podía ser más complejo. Cuba atravesaba una profunda crisis política tras la caída de Gerardo Machado en agosto de 1933, el efímero Gobierno de los Cien Días y el ascenso de nuevas fuerzas militares y políticas encabezadas por Fulgencio Batista.

En medio de aquel escenario de violencia e incertidumbre, el Grupo Eulogio ofreció una propuesta distinta: la búsqueda de equilibrio espiritual, estudio y perfeccionamiento moral. Sus miembros no se definían como una iglesia tradicional. Se consideraban practicantes de un espiritismo científico, basado en los principios de Allan Kardec, donde la mediumnidad era entendida como una facultad humana susceptible de investigación. Entre ellos hubo maestros, escritores y técnicos que intentaban separar su práctica de la superstición popular.

La compra de una tierra para construir un sueño

En 1941 llegó el momento decisivo. Los miembros del Grupo Eulogio buscaban un espacio alejado de la agitación urbana donde pudieran reunirse, descansar y desarrollar sus prácticas espirituales. Encontraron una antigua finca agrícola en la zona de San Pedro, Barrio Grillo, perteneciente entonces al término municipal de Santa María del Rosario.

La propiedad tenía una extensión aproximada de una caballería de tierra —unos 13,42 hectáreas— y pertenecía a una familia de nueve herederos dedicada al cultivo de viandas y hortalizas. La compra fue financiada colectivamente: cada miembro aportó según sus posibilidades, creando un modelo cooperativo poco común para la época.

Cuando recibieron la propiedad, el lugar era prácticamente un páramo: sin electricidad, sin caminos ni infraestructura moderna. Solo contaba con un pozo criollo y un bohío de guano. A partir de entonces comenzó una transformación que duraría décadas. Los asociados construyeron aproximadamente diez viviendas, sembraron árboles, organizaron espacios comunes y dieron forma física a su visión espiritual.

Un mapa espiritual

Uno de los aspectos más fascinantes del lugar es su planificación. La finca no fue organizada al azar. Su trazado responde a una concepción simbólica del universo.

Un camino circular exterior lleva el nombre de Musulungo, uno de los espíritus protectores del grupo. Desde allí parten siete senderos interiores llamados Eulogio, Guanahare, Amalia, Guara, Yuguaría, Jacinto y Macorito. Todos convergen en una glorieta central donde se levanta el conocido Monumento a la Universalidad, llamado popularmente por algunos vecinos la “Bola del Mundo”.

La estructura consiste en una columna de piedra oscura coronada por una esfera que representa el planeta unido bajo una idea de fraternidad universal. En sus caras aparecen placas con frases atribuidas a los guías espirituales del grupo. La simbología refleja uno de sus ideales fundamentales: la existencia futura de una humanidad sin guerras ni divisiones, con un gobierno mundial, una moneda común y un idioma universal.

Un bosque entre la ciencia y la espiritualidad

La finca también posee un extraordinario patrimonio natural. Gracias especialmente al trabajo de Miguel Penabad, periodista del Diario de la Marina y autor de la columna agrícola “Conciencia Agrícola”, el terreno fue enriquecido con numerosas especies vegetales. Penabad aprovechó sus relaciones dentro del mundo agrícola para introducir caobas, cedros, baobabs, palmeras del Nilo, palmas fósiles, yamaguas, majaguas y moruros rojos.

El resultado fue un bosque singular que llegó a considerarse una de las principales reservas verdes del municipio Cotorro. Para los miembros del Grupo Eulogio, aquella vegetación tenía además un significado espiritual: algunas plantas se asociaban con la armonía y la protección energética del lugar. La finca se convirtió así en una combinación peculiar de jardín botánico, espacio ritual y refugio ecológico.

La escuela del santuario

La dimensión social del Grupo Eulogio también dejó huellas fuera de sus creencias. En la glorieta central de la finca funcionó durante años una escuela rural gratuita para los niños de la comunidad y de los alrededores. La maestra fue Alejandrina Penabat, reconocida educadora cubana y coautora, junto al profesor Enrique Sosa, de la obra Historia de la educación en Cuba.

Este detalle revela una faceta menos conocida del grupo: además de sus prácticas espirituales, desarrolló iniciativas educativas y comunitarias.

La Revolución y una estrategia de supervivencia

Después de 1959 muchas organizaciones religiosas, fraternales y asociaciones privadas atravesaron momentos difíciles en Cuba. El Grupo Eulogio logró sobrevivir.

Una de las razones fue su estrategia de cooperación con las autoridades. La asociación cedió aproximadamente 500 metros cuadrados al Ministerio de Educación para la construcción de una escuela, otros 500 metros para una posta médica con viviendas para el médico y la enfermera, y una franja de seis metros de ancho alrededor de tres lados de la finca para uso público. Además, sus estatutos establecían que, en caso de disolución, el Estado cubano sería beneficiario de la propiedad.

La combinación de discreción, utilidad social y ausencia de confrontación política permitió que la comunidad conservara su espacio.

Entre religión, filosofía y comunidad utópica

¿Qué es exactamente el Grupo Eulogio? La respuesta no resulta sencilla.

Tiene elementos de una religión: espíritus protectores, celebraciones rituales y espacios considerados sagrados. Tiene elementos filosóficos: énfasis en el estudio racional, la evolución moral y la reflexión sobre la humanidad. Y tiene características de una comunidad intencional: personas que organizaron su vida alrededor de valores compartidos.

También posee una característica profundamente cubana: el sincretismo. Aunque se identifican con el espiritismo kardeciano, la figura de Eulogio Prieto estaba vinculada al espiritismo cruzado y a tradiciones afrocubanas como el Palo Monte. La comunidad adaptó esos elementos a su propia interpretación, rechazando sacrificios animales y privilegiando flores, plantas, oración y meditación.

El lento paso del tiempo

Como muchas comunidades fundadas por generaciones anteriores, la Finca de los Espiritistas enfrenta hoy el desafío de la continuidad. El envejecimiento de sus miembros, la emigración y la pérdida de interés de las nuevas generaciones han reducido su actividad.

En 2018, el periodista Lázaro Hernández Rey entrevistó a Jorge Luis Barrera Yaniz, entonces de 88 años, quien conservaba la memoria del grupo y defendía el valor del silencio mental y la tradición espiritista. No es posible afirmar cuál es la situación actual de Barrera Yaniz, pero aquella entrevista constituye uno de los últimos testimonios conocidos sobre los custodios de esta singular experiencia comunitaria.

La memoria de una utopía

La Finca de los Espiritistas permanece como uno de esos lugares donde la historia cubana parece haber tomado un camino inesperado.

No fue un convento, aunque tuvo una dimensión espiritual. No fue una comuna, aunque creó una vida comunitaria. No fue un laboratorio científico, aunque sus miembros hablaron durante décadas de investigación psíquica.

Fue algo más extraño y más bello: un intento de convertir una filosofía en paisaje.

En sus senderos nombrados por espíritus, bajo la sombra de baobabs y caobas plantados con intención, frente a esa esfera de piedra que aún mira al cielo como si esperara un idioma común, quedó grabado el sueño de un grupo de cubanos que, en medio de las turbulencias del siglo XX, quiso levantar un pequeño territorio de paz universal.

Hoy la vegetación reclama despacio sus espacios. Las placas se desgastan, los senderos se estrechan, el silencio se hace más denso. Y sin embargo, quien camina por allí todavía percibe algo: la persistencia de una pregunta que no se ha cerrado del todo. ¿Cuánto puede sobrevivir una utopía cuando desaparecen quienes la soñaron? Quizá solo el tiempo —y los árboles— conozcan la respuesta.

Fuentes Consultadas

  1. Comisión de Asuntos Históricos del Comité Municipal del Partido (Cotorro). Historia del Municipio Cotorro. Cotorro: Comité Municipal del Partido, 2004. PDF. https://es.scribd.com/document/804139800/Cotorro.
  2. EcuRed. “Finca de los Espiritistas (Cotorro)”. Accedido el 27 de agosto de 2026. https://www.ecured.cu/Finca_de_los_Espiritistas_(Cotorro).
  3. “Estudio académico sobre la Asociación Espírita Grupo Eulogio y la Finca de los Espiritistas: Historia, doctrina, organización comunitaria y patrimonio cultural”. Documento académico en formato Markdown, s.f.
  4. Hernández Rey, Lázaro. “ENCUENTRO CON UN ESPIRITISTA”. Isla al Sur (blog), 1 de enero de 2018. https://islalsur.wordpress.com/2018/01/01/encuentro-con-un-espiritista/.
  5. Onlinetours. “Santa María del Rosario en Cuba”. Blog de Viajes por el Caribe (blog), 12 de enero de 2019. https://onlinetours.es/blog/cuba/santa-maria-del-rosario/.
  6. Ortega Suárez, Jorge Domingo, y Nancy Narcisa Mercadet Portillo. “El espiritismo y los elementos religiosos africanos y aborígenes del etnos. Su discriminación colonial y neocolonial en Cuba”. Comparative Cultural Studies: European and Latin American Perspectives 14 (2022): 85–96. https://doi.org/10.36253/ccselap-13466.
  7. Picart, Gina. “ESPIRITISMO EN CUBA: el grupo Eulogio y la finca espírita de Santa María del Rosaro”. Hija del Aire (blog), 16 de abril de 2023. https://ginapicart.wordpress.com/2023/04/16/espiritismo-en-cuba-el-grupo-eulogio-y-la-finca-espirita-de-santa-maria-del-rosaro/.
  8. Quintana García, José Antonio. “Los baños medicinales del espiritista”. OnCubaNews, 30 de julio de 2023. https://oncubanews.com/cuba/sociedad-cuba/historia/los-banos-medicinales-del-espiritista/.
  9. Redacción Digital RCH. “En La Habana: Finca de los Espiritistas (+ fotos)”. Radio Ciudad de La Habana (blog), 9 de abril de 2025. https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2025/04/en-la-habana-finca-de-los-espiritistas.html.
  10. Wanderlog. “Iglesia de Santa María del Rosario, Havana, Caribbean – Reviews, Ratings, Tips and Why You Should Go”. Accedido el 27 de agosto de 2026. https://wanderlog.com/place/details/11048222/iglesia-de-santa-mar%C3%ADa-del-rosario.
  11. Wikipedia, la enciclopedia libre. s.v. “Cotorro”. Última modificación el 16 de marzo de 2026. https://es.wikipedia.org/wiki/Cotorro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *